CAPÍTULO III
SIGLO XVI 1.ª
PARTE
REVUELTA MUDÉJAR DE 1500
Después
de la toma de Guaro por los Reyes Católicos, se genera una nueva situación
sociopolítica: los mudéjares tienen que someterse al cristianismo, tienen que
ser bautizados y cambiar de nombre, aunque mantienen los apellidos árabes. Los
Reyes Católicos habían prometido respetar las costumbres en un principio; pero
la presión de la Iglesia es muy fuerte y
se originan cambios en esta actuación por lo que en 1500 sucede la primera
revuelta mudéjar. En esta primera revuelta la población de Guaro no participó,
pero tuvo que costear los gastos de la Campaña de Sierra Bermeja en la
proporción correspondiente al número de mudéjares censados.
LAS
CAPITULACIONES
Los
Reyes Católicos firman con las autoridades musulmanas unas
capitulaciones que consiste en:
A)
Derecho a emigrar al Magreb en un plazo de dos años, gratuitamente.
Si lo hacían después, tenían que pagar un impuesto de tres
doblas zeyenes, que equivalía a 1350
maravedíes por cabeza, más el 10% de todos los bienes que llevaren
consigo.
Más
tarde, se piensa que los varones emigrados podían volver como
corsarios y se reduce la emigración.
B)
La presión fiscal hace que los musulmanes paguen los mismos
impuestos que cuando pertenecían al Reino de Granada. Con lo
recaudado no había para mantener los gastos, ya que los repobladores
disponían de franquicias.
Se
les impone la farda del mar para pagar los gastos que producían las
incursiones de los corsarios.
C)
Mantenimiento de las propiedades para que pudiesen pagar los
impuestos, incluso se les permite ocupar tierras baldías para el
cultivo, todo esto produce un gran conflicto con los reconquistadores
que reclaman el derecho a toda la tierra. A veces, los cristianos
exigen títulos de propiedad que aquellos han perdido en la guerra.
D)
Respeto a los usos y costumbres del Islam, aunque con un proceso de
cristianización que produce el rechazo en los musulmanes: la mayor
parte de las conversiones son falsas. Se procuraba evitar conflictos
en las zonas de mayoría mudéjar, luego morisca, como es el caso de
Guaro en la que solo hay cuatro cristianos viejos. Cuando se erigían
iglesias se les pagaba a los mudéjares por las mezquitas en desuso.
Estos pactos se van rompiendo y provocan la primera revuelta
mudéjar. En esta primera revuelta, la población de Guaro no
participó, pero tuvo que costear los gastos de la Campaña de Sierra
Bermeja en la proporción correspondiente al número de mudéjares
censados.
LA
REINA JUANA
La reina Juana no llegó a gobernar per se, sino que, primero, su padre, el rey don Fernando, como regente y, segundo, el cardenal Cisneros, también como regente, dirigen los destinos de España, aunque figure ella como ordenante.
La reina Juana no llegó a gobernar per se, sino que, primero, su padre, el rey don Fernando, como regente y, segundo, el cardenal Cisneros, también como regente, dirigen los destinos de España, aunque figure ella como ordenante.
En
un decreto de la reina doña Juana del 20 de junio de 1511, se advierte que: En
bautismos y casamientos entre moriscos, los padrinos han de ser cristianos
viejos ( pregón ordenado por Bernardino de Madrid para que se dijera en Guaro, Casarabonela, Yunquera
y Casares), Archivo Municipal de Málaga volumen IV folios 19 y 20.
La
reina doña Juana ordena también quemar los libros de religión escritos en árabe
y mantener los escritos sobre arte, filosofía, etc., folios 25 y 26.
Prohíbe además que usen ropas moriscas, folios 29 y 30.
Ordena
hacer las particiones al estilo cristiano, folios 36 y 37.
Se activa, por otra parte, un bandolerismo morisco con asalto a cortijos y
poblaciones, se saltean caminos y en Guaro tenemos cuatro moriscos
pertenecientes a una partida de la Sierra Bermeja en la que participaban y estaba capitaneada por Juan Yzbilay,
que se había escapado de galeras. Estos moriscos son los llamados monfíes o
exiliados. Todo ello agrava la situación de estos moriscos. (El
bandolerismo morisco en Andalucía, Revue d'Histoire Moderne et Comtémporaine.
174. Bernard Vincent.
La expulsión de los moriscos del Reino e Granada. Bernard Vincent. Diputación de Granada. 1985).
PARROQUIA DE SAN MIGUEL
En el
año 1505, se funda la parroquia de Guaro por el arzobispo de Sevilla Fray Diego
Deza, como anejo de la parroquia de Santa María de Monda. Fue confirmada en
1510 por el arzobispo de Málaga, Diego Ramírez de Villaescusa.
Documento
de fundación:
“In Ecclesia
parochiali Sanctae Mariae loci de Monda cum sibi anexo loco de Guharo dictae
dioecesis duo simplicia servitoria beneficia et unam sacristia”.
Originariamente,
la iglesia fue construida en el lugar que ocupaba la mezquita, como era
costumbre. Tenía una nave pequeña. Tenía un beneficiado y una sacristía. El
beneficiado sirve de curato. El cura y el sacristán inicialmente residían en la
villa de Monda ya que en Guaro la
mayoría de los habitantes eran moriscos, situación que era a la inversa en
Monda.
La
iglesia era pequeña y pobre, no tiene renta ni bienes, ni ornamentos, ni otros
aderezos para el culto divino. No había en ella Sacramento en tiempo de los
moriscos hasta que se hizo la nueva población en 1571. El Sacramento y la
Custodia se hicieron con limosnas de los nuevos pobladores.
Posteriormente,
en el siglo XVII continuaremos con las transformaciones de la iglesia.
DIEZMO
DE GUARO A LOS POBLADOS FRONTERIZOS
En
el legajo 64, pieza 43 del ACCM se
recoge una orden por la que el Alcalde de El Burgo, plaza fronteriza con el
reino de Granada, imponía diezmos a las poblaciones de Tolox, Monda y Guaro,
con el fin de colaborar con el mantenimiento de la tropa de frontera, año1500.
En
el Archivo Municipal de Málaga, se constata
la muerte de dos moriscos de Guaro, Libro de condenaciones de cámara
y gastos de justicia del cabildo
de la ciudad de Málaga, 1559-1581, trabajo de Agustina Aguilar Simón, Mª
Rosario Barrionuevo Serrano y Juan Luis Blanco López. Excmo. Ayuntamiento de
Málaga, 1999.
Se
cita en el n.º 69 a Joan Ynfante, vecino de Málaga, al que le dieron 14 reales
por cuatro días que se ocupó de traer presos a la ciudad de Marbella a Domingo
Flores y otros, por la muerte de dos moriscos de Guaro.
Actas
capitulares del periodo 1556-1560, en tiempo de Felipe II.
El
pueblo de Guaro estaba bajo la jurisdicción de la ciudad de Málaga. En esta
ciudad se decidían muchos aspectos de la vida pública de Guaro.
En
el acta 370 de 28 de noviembre de 1558, se exculpa de la denuncia hecha a los
vecinos de Guaro por hacer cenizas para las pasas.
En
el acta 389 de 28 de noviembre de 1558, se recibe por vecino a Alonso Arriba,
vecino de Guaro.
En
el acta 426 de 6 de marzo de 1559, se recoge la petición de los vecinos de
Guaro acerca de haber puesto majuelos en ciertas tierras realengas.
Se
trata también del perjuicio que se hacía con la tala de árboles en los montes
de la ciudad efectuada por los moriscos de Guaro.
En
el acta 518 de 30 de octubre de 1559, se concede un solar en Guaro a Diego
Hernández Medeyne, con la condición de que no perjudique a terceros.
En
el acta 571 de 1 de abril de 1560, la
Ciudad concede un sitio de colmenares a Martín Zuleimán, vecino de
Guaro.
En el acta 635 de 25 de septiembre de 1560, se recibe
a Diego Verdugo, vecino de Coín, por escribano de Guaro, con la
condición de que venga al Cabildo y lo examine el Corregidor.
En el acta 654 de 15 de noviembre de 1560, se trata una
comisión a Hernando de Torquemada para que busque los pleitos de Maya, Guaro y
Alozaina.
En el
acta XIV, folios 208-209 de 1559, se recoge un pleito con la ciudad de Málaga
por parte de los moriscos de Guaro.
Las guardas rurales de la ciudad de Málaga presentan
denuncia contra los moriscos de Guaro por haber plantado majuelos en terreno
realengo. Estos, sintiéndose agraviados por los representantes de la Justicia,
eligieron como defensor en el Cabildo al juzgado Gómez Vázquez, mediante una
Petición al Concejo malagueño.
El 6 de
marzo de 1559, se trata en el Cabildo el que 60 vecinos moriscos de Guaro, casi
la totalidad, habían plantado viñas o majuelos en tierras realengas. Las
guardas rurales les obligan a desepar las viñas y devolver la tierras a pasto
común para el ganado.
Los
moriscos de Guaro envían al Cabildo al licenciado Ramiro Yáñez, quien expone que las viñas
estaban plantadas desde hace más de 20
años; pero que la Ciudad no había tenido conocimiento de lo que tenemos porque
los guardas habían sido comprados, y nos llevan y cohechan lo que tenemos y
su boca es medida. Y, porque no nos
traigan a la Ciudad presos, les damos cuanto nos piden, y es más lo que nos han
llevado que lo que valen las viñas que tenemos puestas y, porque ya no se puede
sufrir esta tiranía e vexación que las guardas nos hacen,
Suplicamos a vuestras señorías, como señores de aquel lugar, lo
remedien.
Los moriscos argumentan que este hecho sucede en
todos sitios, pero se es más exigente con la tierra de moriscos y eso no es
equitativo (Cabrillana, Nicolás. Una fuente para la Historia de los
moriscos. Tunis, 1984. Actas del Simposio Internacional de C.I.E.M.).
Todos los abusos producidos contra moriscos enervan a esta comunidad y se rebelan.
Todos los abusos producidos contra moriscos enervan a esta comunidad y se rebelan.
REBELIÓN DE LOS MORISCOS
En 1568, estalla la revuelta conocida como rebelión de los moriscos. Los moriscos,
cansados de la opresión a la que estaban
sometidos, se rebelan y se hacen fuertes
en algunas zonas, como ocurrió en la Alpujarra granadina y en la Sierra de
Marbella y de Ronda. En enero de 1568, se le encargó a Gaspar Bernal la custodia
de la torre de Guaro con unos cien hombres. Igualmente, con toda esta gente se
reparó la fortaleza de Almogía, (Luis de Mármol y Carvajal, Historia de la
rebelión y castigos de los moriscos del Reino de Granada, libro IV, capítulo
XXXVI. Málaga 1600).
El
2 de noviembre de 1570, los moriscos son doblegados. Conducidos todos a la
iglesia, se les organiza y dirige posteriormente a Ronda. Más tarde, son
llevados a Sevilla y Córdoba, donde se les entregó a las tropas que habrían de
conducirlos a Extremadura y Galicia. Últimamente, serían expulsados en 1610.
Se
hizo proceso contra los lugares de la Axarquía, Tolox, Monda, Guaro y Ojén, a
pesar de que estaban de paces.
Cuando
el corregidor Arévalo de Suazo dirige la saca de los moriscos (23 de abril de
1570) de la población de Guaro, se encuentra con que faltaban 60 del
total del censo, así como, 50 de Monda,
125 de Tolox y 3 o 4 de Casarabonela, lo
que demuestra que la población de esta última está por cumplir las normas y ser
fiel al reino de Castilla y así mantener sus fueros y seguros reales, hecho que no se produjo y fueron deportados.
Los
moriscos de Guaro, Monda, Tolox, Casarabonela, Yunquera y Ojén, corren
suertes parecidas y serán conducidos a Écija (Sevilla) donde permanecerán
hacinados en condiciones miserables, sometidos, muchos de ellos a la
esclavitud, a la marginación y a todo tipo de abusos. Eran familias enteras las
que deportaban y en Écija se redacta un censo de la población morisca en el que se
refleja: sexo, edad, rasgos físicos, marcas, situación de los familiares,
estado civil, localidad de origen, lugar y circunstancias del cautiverio, casa
en que habitaban, nombre del amo, situación laboral, etc.
En
1579, se encuentran en Écija: 218 moriscos de Guaro; 157 de Monda; 34 de
Tolox; 171 de Casarabonela; 16 de Yunquera; 3 de Alhaurín y 4 de Almogía.
Moriscos
de Guaro que habían sido deportados a: Salamanca, 39; a Medellín, 7; a Ciudad
Rodrigo, 4; a Plasencia, 2, vuelven a Écija para reunirse con sus vecinos y
familiares.
En
1589, aún perduran en Écija, la segunda patria de los moriscos de Guaro,
no olvidemos que en el censo Guaro de 1497 aparecían 75 mudéjares masculinos
que harían un total de 300 habitantes, por lo que casi el total de la población
morisca se reúne en Écija. (Manuel Fernández Chaves y Rafael M. Pérez García, Notas sobre la destrucción de las comunidades moriscas malagueñas y su
reconstrucción en la Campiña sevillana (Écija) 1569-1570. Universidad de
Sevilla, Revista internacional de Ciencias Sociales, n.º 30, 2011).
José Naranjo
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