miércoles, 18 de diciembre de 2013

SIGLO XVI, REVUELTA MUDÉJAR Y OTRAS CUESTIONES

                                                      CAPÍTULO III


                                                 SIGLO XVI  1.ª PARTE

REVUELTA MUDÉJAR DE 1500

Después de la toma de Guaro por los Reyes Católicos, se genera una nueva situación sociopolítica: los mudéjares tienen que someterse al cristianismo, tienen que ser bautizados y cambiar de nombre, aunque mantienen los apellidos árabes. Los Reyes Católicos habían prometido respetar las costumbres en un principio; pero la presión de la Iglesia es muy fuerte  y se originan cambios en esta actuación por lo que en 1500 sucede la primera revuelta mudéjar. En esta primera revuelta la población de Guaro no participó, pero tuvo que costear los gastos de la Campaña de Sierra Bermeja en la proporción correspondiente al número de mudéjares censados.

LAS CAPITULACIONES

Los Reyes Católicos firman con las autoridades musulmanas unas capitulaciones que consiste en:
A) Derecho a emigrar al Magreb en un plazo de dos años, gratuitamente. Si lo hacían después, tenían que pagar un impuesto de tres doblas zeyenes, que equivalía a 1350 maravedíes por cabeza, más el 10% de todos los bienes que llevaren consigo.
Más tarde, se piensa que los varones emigrados podían volver como corsarios y se reduce la emigración.
B) La presión fiscal hace que los musulmanes paguen los mismos impuestos que cuando pertenecían al Reino de Granada. Con lo recaudado no había para mantener los gastos, ya que los repobladores disponían de franquicias.
Se les impone la farda del mar para pagar los gastos que producían las incursiones de los corsarios.
C) Mantenimiento de las propiedades para que pudiesen pagar los impuestos, incluso se les permite ocupar tierras baldías para el cultivo, todo esto produce un gran conflicto con los reconquistadores que reclaman el derecho a toda la tierra. A veces, los cristianos exigen títulos de propiedad que aquellos han perdido en la guerra.
D) Respeto a los usos y costumbres del Islam, aunque con un proceso de cristianización que produce el rechazo en los musulmanes: la mayor parte de las conversiones son falsas. Se procuraba evitar conflictos en las zonas de mayoría mudéjar, luego morisca, como es el caso de Guaro en la que solo hay cuatro cristianos viejos. Cuando se erigían iglesias se les pagaba a los mudéjares por las mezquitas en desuso. Estos pactos se van rompiendo y provocan la primera revuelta mudéjar. En esta primera revuelta, la población de Guaro no participó, pero tuvo que costear los gastos de la Campaña de Sierra Bermeja en la proporción correspondiente al número de mudéjares censados.



LA REINA JUANA
La reina Juana no llegó a gobernar per se, sino que, primero, su padre, el rey don Fernando, como regente y, segundo, el cardenal Cisneros, también como regente, dirigen los destinos de España, aunque figure ella como ordenante.

En un decreto de la reina doña Juana del 20 de junio de 1511, se advierte que:  En bautismos y casamientos entre moriscos, los padrinos han de ser cristianos viejos ( pregón ordenado por Bernardino de Madrid para que se dijera  en Guaro, Casarabonela, Yunquera y Casares), Archivo Municipal de Málaga volumen IV folios 19 y 20.

La reina doña Juana ordena también quemar los libros de religión escritos en árabe y mantener los escritos sobre arte, filosofía, etc., folios 25 y 26.

Prohíbe además que usen ropas moriscas, folios 29 y 30.
Ordena hacer las particiones al estilo cristiano, folios 36 y 37.

Se activa, por otra parte, un bandolerismo morisco con asalto a cortijos y poblaciones, se saltean caminos y en Guaro tenemos cuatro moriscos pertenecientes a una partida de la Sierra Bermeja en la que participaban  y estaba capitaneada por Juan Yzbilay, que se había escapado de galeras. Estos moriscos son los llamados monfíes o exiliados. Todo ello agrava la situación de estos moriscos. (El bandolerismo morisco en Andalucía, Revue d'Histoire Moderne et Comtémporaine. 174. Bernard Vincent.
La expulsión de los moriscos del Reino e Granada. Bernard Vincent. Diputación de Granada. 1985).



PARROQUIA DE SAN MIGUEL

 En el año 1505, se funda la parroquia de Guaro por el arzobispo de Sevilla Fray Diego Deza, como anejo de la parroquia de Santa María de Monda. Fue confirmada en 1510 por el arzobispo de Málaga, Diego Ramírez de Villaescusa.
Documento de fundación:
In Ecclesia parochiali Sanctae Mariae loci de Monda cum sibi anexo loco de Guharo dictae dioecesis duo simplicia servitoria beneficia et unam sacristia”.

 Originariamente, la iglesia fue construida en el lugar que ocupaba la mezquita, como era costumbre. Tenía una nave pequeña. Tenía un beneficiado y una sacristía. El beneficiado sirve de curato. El cura y el sacristán inicialmente residían en la villa de Monda ya que en  Guaro la mayoría de los habitantes eran moriscos, situación que era a la inversa en Monda.
La iglesia era pequeña y pobre, no tiene renta ni bienes, ni ornamentos, ni otros aderezos para el culto divino. No había en ella Sacramento en tiempo de los moriscos hasta que se hizo la nueva población en 1571. El Sacramento y la Custodia se hicieron con limosnas de los nuevos pobladores.
Posteriormente, en el siglo XVII continuaremos con las transformaciones de la iglesia.

DIEZMO DE GUARO A LOS POBLADOS FRONTERIZOS

En el legajo 64, pieza 43 del ACCM  se recoge una orden por la que el Alcalde de El Burgo, plaza fronteriza con el reino de Granada, imponía diezmos a las poblaciones de Tolox, Monda y Guaro, con el fin de colaborar con el mantenimiento de la tropa de frontera, año1500.

En el Archivo Municipal de Málaga,  se constata la muerte de dos moriscos de Guaro, Libro de condenaciones de  cámara  y gastos de  justicia del cabildo de la ciudad de Málaga, 1559-1581, trabajo de Agustina Aguilar Simón, Mª Rosario Barrionuevo Serrano y Juan Luis Blanco López. Excmo. Ayuntamiento de Málaga, 1999.
Se cita en el n.º 69 a Joan Ynfante, vecino de Málaga, al que le dieron 14 reales por cuatro días que se ocupó de traer presos a la ciudad de Marbella a Domingo Flores y otros, por la muerte de dos moriscos de Guaro.

Actas capitulares del periodo 1556-1560, en tiempo de Felipe II.
El pueblo de Guaro estaba bajo la jurisdicción de la ciudad de Málaga. En esta ciudad se decidían muchos aspectos de la vida pública de Guaro.


En el acta 370 de 28 de noviembre de 1558, se exculpa de la denuncia hecha a los vecinos de Guaro por hacer cenizas para las pasas.

En el acta 389 de 28 de noviembre de 1558, se recibe por vecino a Alonso Arriba, vecino de Guaro.

En el acta 426 de 6 de marzo de 1559, se recoge la petición de los vecinos de Guaro acerca de haber puesto majuelos en ciertas tierras realengas.
Se trata también del perjuicio que se hacía con la tala de árboles en los montes de la ciudad efectuada por los moriscos de Guaro.

En el acta 518 de 30 de octubre de 1559, se concede un solar en Guaro a Diego Hernández Medeyne, con la condición de que no perjudique a terceros.

En el acta  571 de 1 de abril de 1560, la Ciudad concede un sitio de colmenares a Martín Zuleimán, vecino de Guaro.

En el acta 635 de 25 de septiembre de 1560, se recibe a Diego Verdugo, vecino de Coín, por escribano de Guaro, con la condición de que venga al Cabildo y lo examine el Corregidor.

En el acta 654 de 15 de noviembre de 1560, se trata una comisión a Hernando de Torquemada para que busque los pleitos de Maya, Guaro y Alozaina.

 En el acta XIV, folios 208-209 de 1559, se recoge un pleito con la ciudad de Málaga por parte de los moriscos de Guaro.
Las guardas rurales de la ciudad de Málaga presentan denuncia contra los moriscos de Guaro por haber plantado majuelos en terreno realengo. Estos, sintiéndose agraviados por los representantes de la Justicia, eligieron como defensor en el Cabildo al juzgado Gómez Vázquez, mediante una Petición al Concejo malagueño.
 El 6 de marzo de 1559, se trata en el Cabildo el que 60 vecinos moriscos de Guaro, casi la totalidad, habían plantado viñas o majuelos en tierras realengas. Las guardas rurales les obligan a desepar las viñas y devolver la tierras a pasto común para el ganado.
 Los moriscos de Guaro envían al Cabildo al licenciado  Ramiro Yáñez, quien expone que las viñas estaban plantadas desde hace  más de 20 años; pero que la Ciudad no había tenido conocimiento de lo que tenemos porque los guardas habían sido comprados, y nos llevan y cohechan lo que tenemos y su boca es medida. Y, porque  no nos traigan a la Ciudad presos, les damos cuanto nos piden, y es más lo que nos han llevado que lo que valen las viñas que tenemos puestas y, porque ya no se puede sufrir esta tiranía e vexación que las guardas nos hacen,
 Suplicamos a vuestras señorías, como señores de aquel lugar, lo remedien.
Los moriscos argumentan que este hecho sucede en todos sitios, pero se es más exigente con la tierra de moriscos y eso no es equitativo (Cabrillana, Nicolás. Una fuente para la Historia de los moriscos. Tunis, 1984. Actas del Simposio Internacional de  C.I.E.M.).
Todos los abusos producidos contra moriscos enervan a esta comunidad y se rebelan.

REBELIÓN DE LOS MORISCOS
 En 1568, estalla la revuelta conocida como rebelión de los moriscos. Los moriscos, cansados de la opresión  a la que estaban sometidos, se rebelan  y se hacen fuertes en algunas zonas, como ocurrió en la Alpujarra granadina y en la Sierra de Marbella y de Ronda. En enero de 1568, se le encargó a Gaspar Bernal la custodia de la torre de Guaro con unos cien hombres. Igualmente, con toda esta gente se reparó la fortaleza de Almogía, (Luis de Mármol y Carvajal, Historia de la rebelión y castigos de los moriscos del Reino de Granada, libro IV, capítulo XXXVI. Málaga 1600).
El 2 de noviembre de 1570, los moriscos son doblegados. Conducidos todos a la iglesia, se les organiza y dirige posteriormente a Ronda. Más tarde, son llevados a Sevilla y Córdoba, donde se les entregó a las tropas que habrían de conducirlos a Extremadura y Galicia. Últimamente, serían  expulsados en 1610.
Se hizo proceso contra los lugares de la Axarquía, Tolox, Monda, Guaro y Ojén, a pesar de que estaban de paces.
Cuando el corregidor Arévalo de Suazo dirige la saca de los moriscos (23 de abril de 1570) de la población de Guaro, se encuentra con que faltaban 60 del total del censo, así como,  50 de Monda, 125 de Tolox y 3 o 4 de Casarabonela,  lo que demuestra que la población de esta última está por cumplir las normas y ser fiel al reino de Castilla y así mantener sus fueros y seguros reales,  hecho que no se produjo y fueron deportados.
Los moriscos de Guaro, Monda, Tolox, Casarabonela, Yunquera y Ojén, corren suertes parecidas y serán conducidos a Écija (Sevilla) donde permanecerán hacinados en condiciones miserables, sometidos, muchos de ellos a la esclavitud, a la marginación y a todo tipo de abusos. Eran familias enteras las que deportaban y en Écija se redacta un censo de la población morisca en el que se refleja: sexo, edad, rasgos físicos, marcas, situación de los familiares, estado civil, localidad de origen, lugar y circunstancias del cautiverio, casa en que habitaban, nombre del amo, situación laboral, etc.
En 1579, se encuentran en Écija: 218 moriscos de Guaro; 157 de Monda; 34 de Tolox; 171 de Casarabonela; 16 de Yunquera; 3 de Alhaurín y 4 de Almogía.
Moriscos de Guaro que habían sido deportados a: Salamanca, 39; a Medellín, 7; a Ciudad Rodrigo, 4; a Plasencia, 2, vuelven a Écija para reunirse con sus vecinos y familiares.
En 1589, aún perduran en Écija, la segunda patria de los moriscos de Guaro, no olvidemos que en el censo Guaro de 1497 aparecían 75 mudéjares masculinos que harían un total de 300 habitantes, por lo que casi el total de la población morisca se reúne en Écija. (Manuel Fernández Chaves y Rafael M. Pérez García, Notas sobre la destrucción de las comunidades moriscas malagueñas y su reconstrucción en la Campiña sevillana (Écija) 1569-1570. Universidad de Sevilla, Revista internacional de Ciencias Sociales, n.º 30, 2011).
                                                   

                                                                                     José Naranjo



                                                         











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