CAPÍTULO XI
HISTORIA DE LA IGLESIA DE SAN MIGUEL DE GUARO
V CENTENARIO 1505-2005
FUNDACIÓN
Como dijimos anteriormente, y para dar unidad al capítulo, repetimos
los datos iniciales de 1505:
En el año 1505, se funda la
parroquia de Guaro por el arzobispo de Sevilla, Fray Diego Deza, como anejo de
la parroquia Santa María de Monda. Fue confirmada en 1510 por el arzobispo de
Málaga, Diego Ramírez de Villaescusa.
Documento
de fundación:
In Ecclesia
parochiali Sanctae Mariae loci de Monda cum sibi anexo loco de Guharo dictae
dioecesis duo simplicia servitoria beneficia et unam sacristia.
La
iglesia fue construida el lugar que ocupaba la mezquita árabe, como era
costumbre. Tenía una nave pequeña, un beneficiado y una sacristía. Se le
adjunto en 1571, en el Real Decreto de
Repoblación, unas casillas derruidas de los moriscos para ampliarla. El
beneficiado sirve de curato. El cura y el sacristán residían en la villa de
Monda,ya que en Guaro la mayoría de los habitantes eran moriscos, solo tres
o cuatro cristianos viejos, dice el Real Decreto de Repoblación, situación
que era a la inversa en Monda.
PRIMER
INVENTARIO
La
iglesia era pequeña y pobre, no tiene renta ni bienes, ni ornamentos, ni otros
aderezos para el culto divino. No había en ella Sacramento en tiempo de los
moriscos hasta que se hizo la nueva población en 1571. El Sacramento y la
Custodia se hicieron con limosnas de los nuevos pobladores. (Archivo de la
Catedral legajo 1 números 3, 4 y 5).
LA IGLESIA EN EL SIGLO XVII
La
primitiva iglesia, que era muy pequeña, sufrió una reparación en 1605, proyectada
por el maestro mayor de las fábricas del obispado de Málaga, Pedro Díaz de
Palacios, Santander 1571. Maestro mayor de la catedral de Sevilla. Llega a
Málaga en 1599 como aparejador de las obras de cantería. En marzo de 1605, dio
las condiciones acompañadas de un plano que especifican claramente la reforma:
tejados y cubierta de la nave y de la torre, solería de la iglesia y nueva
sacristía aprovechando el ángulo que formaba la torre con la nave, abriéndola aquella hacia la iglesia para disponer en su
bajo la capilla bautismal (Archivo Histórico de la Provincia de Málaga,
legajo 702, folios 670 y siguientes).
En
las condiciones, se especifica muy claramente el material, mampostería con
hiladas de muy buen ladrillo, grueso de las paredes, calidad de las maderas,
revoques de la sacristía, material que
debía ser aportado por el ejecutante sometiendo su labor a la fiscalización del
mayordomo de fábricas, con facultad para emplear otros maestros si no cumpliese
dichas condiciones y a la revisión final del maestro mayor o de quien designare
el obispo:
Primeramente, se recorrerán todos los tejados muy bien y se limpiara toda la yerba que tuvieren y se quitarán todas las goteras de dicho tejado, de suerte que no quede ninguna y todas las tejas que hubieren quebradas se quitarán y se pondrán otras nuevas y sanas y de muy buen barro muy cocido y, si alguna tirante estuviese, acaso lo que entra dentro de las paredes,podrida, se cortará todo y se ensamblará muy bien... y, asimismo, se quitará toda la madera del capitel de la dicha torre... y si no estuviere sana, se enmaderará con otra madera muy buena de muy buen pino...
En cuanto al pago de la obra, se efectuaría a plazos: la mitad, al comenzar y el resto, dividido entre la mediación de la obra y su final, pagando 4 ducados al maestro mayor por sus planos y condiciones.
Primeramente, se recorrerán todos los tejados muy bien y se limpiara toda la yerba que tuvieren y se quitarán todas las goteras de dicho tejado, de suerte que no quede ninguna y todas las tejas que hubieren quebradas se quitarán y se pondrán otras nuevas y sanas y de muy buen barro muy cocido y, si alguna tirante estuviese, acaso lo que entra dentro de las paredes,podrida, se cortará todo y se ensamblará muy bien... y, asimismo, se quitará toda la madera del capitel de la dicha torre... y si no estuviere sana, se enmaderará con otra madera muy buena de muy buen pino...
En cuanto al pago de la obra, se efectuaría a plazos: la mitad, al comenzar y el resto, dividido entre la mediación de la obra y su final, pagando 4 ducados al maestro mayor por sus planos y condiciones.
A
continuación, transcribimos un plano de la iglesia del año 1605 para poder
compararlo con el plano actual y así poder ver las transformaciones que ha
sufrido a lo largo de 400 años.
Trasladas
las medidas del plano de Díaz de Palacios a metros y comprobado con la iglesia
actual, vemos la enorme transformación de esta iglesia, hoy de cruz latina,
cuya nave con cubierta de par hilera muestra la misma amplitud que a principios
del XVII, pero muy alargada hacia los pies, conservando la misma capilla mayor y
abriéndose la sacristía tras ella, ocupando esta antigua dependencia una
capilla o camarín y abriéndose otra en situación simétrica al otro lado de la nave. El espacio de la torre lo ocupa
hoy, ampliado, el crucero, levantándose la nueva torre junto a la fachada. Es
curioso cómo se ha conservado en esta nueva torre, en su cuerpo bajo, una
capilla bautismal, arrancando la escalera del lado opuesto con acceso al
pequeño coro de madera que hay a los pies y, ya a la altura de este primer
piso, arranca la escalera propia de la torre.
En la
portada, encontramos sencillas pilastras que enmarcan un arco de medio punto y,
sin apoyar sobre ellas, un entablamiento sostiene un balcón coronado por
hornacina con la imagen del titular, san Miguel, cobijado por la línea triangular
de la cubierta.
Junto
a ella, se encuentra la torre, cuadrada, con arcos para campanas sobre la
imposta, apareciendo en su cuerpo inferior más desarrollado, un escudo
episcopal.
La
iglesia fue destruida en 1936 reconstruyéndose en 1942 por el arquitecto
diocesano, Enrique Atencia, según la Memoria del proyecto que obra en el
Archivo Diocesano de Málaga. Este arquitecto transformó las
capillas-camarín abiertas al crucero en habitaciones de desahogo y disponiendo
modernos altares hornacina en los muros.
Escudo episcopal de la fundación
Plano de la iglesia de San Miguel Arcángel, 1605
La bibliografía básica para este capítulo ha sido tomada del libro Málaga barroca, de doña Rosario Camacho Martínez. Universidad de Málaga 1981.
La bibliografía básica para este capítulo ha sido tomada del libro Málaga barroca, de doña Rosario Camacho Martínez. Universidad de Málaga 1981.
Por otra parte,
se han consultado documentos de los archivos citados a lo largo del texto,
agradeciendo al archivero de la Catedral, don Vidal González, su colaboración.
LA
IGLESIA DE GUARO, DIEZMOS
En una vista a la Vicaría de Coín, el
obispo don Diego Martínez de Zarzosa, cuando realizaba la acción pastoral en
Guaro, murió de apoplejía el 24 de junio de 1658. Fue enterrado en Málaga el 27
de junio.
En el legajo 574 /17 del ACCM, se localiza las donaciones de las vidrieras por parte de la familia Chacón (Tierras de María Chacón en “Propietarios
ilustres”).
LAS CAPELLANÍAS
Las capellanías son fundaciones perpetuas
realizadas con la obligación aneja de cierto número de misas u otras cargas
espirituales que debe cumplir el poseedor en la forma y lugar previsto por el
fundador.
Las capellanías se registraban en el
Libro de Capellanías. En Guaro se quemó todo en el 36, por consiguiente,
tenemos que recurrir al Archivo Catedralicio en donde se guardaba copia de
todos esos documentos así como del cuadrante y pleitos.
(En el archivo adjunto podemos constatar un
pleito de 1837 sobre Francisco Esteban Díaz, Francisco Macías, Francisco de
Luque, Francisco Domínguez, Juan Ruiz
Conde, José Escovar, Josefa Villalobos, José Fernández, Marcos de Lara,
Pedro Fernández, Pedro Macías y Salvadora Villalba fundadores de capellanías.)
Normas de la fundación de la
capellanía:
El fundador segregaba de su
patrimonio sus bienes, que se destinaban a la manutención del capellán poseedor
de la capellanía, quien se comprometía a celebrar un cierto número de misas u
otros rituales en la capilla por el alma del fundador y de su familia. Se
pensaba que todas las almas pasarían por el Purgatorio, las ánimas en pena, y
que ello conllevaría la necesidad del rezo por dichas almas, una mentalidad muy
barroca.
La Iglesia contaba así con otro medio
de sustento además de los diezmo, primicias y rentas de sus bienes.
Finalidad de la capellanía:
Salvación del alma del fundador.
Generar rentas vitalicias al capellán.
Manuel Álvarez y Gómez, Manual de
capellanías, Vitoria, 1919.
Candelaria Castro Pérez, Mercedes
Calvo Cruz y Sonia Granado Suárez,
Las capellanías en los siglos XVII y XVIII a través del estudio de su escritura de fundación, ISSN 1133-0103.
Las capellanías en los siglos XVII y XVIII a través del estudio de su escritura de fundación, ISSN 1133-0103.
Tipos de capellanías:
Colativas de sangre: la escritura
determina qué bienes están sujetos a esta institución pasando la renta y frutos
que originare al capellán.
Laicales: Se establecía por la suma
de las limosnas de las misas impuestas, de dos a cuatro reales, por las que se
impone un capital sobre una propiedad dejada en testamento.
La normativa data del siglo XIV en la
Ley 53, título 3.º del ordenamiento de Alcalá. En Guaro, al ser repoblada en
1571, comienza dicho tipo de fundación.
La escritura de fundación
Se realizaba ante notario o escribano
público. Tenía tres partes:
-El fundador, que ponía los
medios económicos para el sostenimiento y manutención del capellán y obtenía, a
su vez, un beneficio espiritual por su alma.
-El patrono, que supervisaba los
pormenores de la escritura, definía el tipo de capellanía, obligaciones del
capellán, bienes que se espiritualizaban, detalle de las cargas de misas, con el
número, fecha y lugar de las mismas, y el proceso de sucesión en caso de
fallecimiento del capellán.
-El capellán, que recibía el superávit entre la
diferencia de lo que producían los bienes adscritos a la capellanía y el coste
del mantenimiento de la institución.
Obligaciones del capellán:
Consumar las cargas espirituales en
número y días señalados.
Reflejarlo en la Memoria de misas.
Residir en el lugar fijado en la
escritura de fundación, y si faltara más de un mes, necesitaba la licencia del
patrono.
Asistir y servir a las misas mayores,
procesiones y demás funciones estipuladas.
En Guaro, existen diversas fundaciones
como la Capellanía, la Sacristía, la Haza de las Ánimas y otras que no han
mantenido su nombre y aparecen en los Protocolos notariales del XIX: la de
Cristóbal González Bernal, la de don Francisco Guillén, cura del pueblo, en
Sotornil.
También, se observan topónimos como el
Cortijo de las limosnas de los frailes de Santo Domingo y las tierras del Beneficio de la Iglesia.
Transcribimos a continuación algunos
documentos de los archivos, bien en original
o en resumen.
En primer lugar, tenemos un
documento de 1808 sobre las alhajas y ornamentos de la parroquia de Guaro,
de la Vicaría de Coín (legajo 231, n.º 1, Archivo de la Catedral)
Ornamentos de plata:
Tres
cálices: uno bueno, otro quebrado y otro quebrado meneándose.
Un
copón grande.
Una
custodia de plata.
Una
concha de plata para bautizar.
Libros:
Tres
misales, uno de ellos viejo.
Dos
breviarios.
Dos
manuales.
Cosas de madera.
Un
púlpito con su escalera.
Tres
confesonarios
Una
cruz pequeña.
Dos
cajas para los difuntos.
Aparte
de estos apartados, hay otros: mangas, paños de comulgatorio, dalmáticas, etc.;
pero se trata de una reseña de todos los objetos que hay en la iglesia y sería
prolijo su transcripción.
Este
inventario lo firma don Leonardo de Herrera el 15 de marzo de 1808.
Tenemos
otro inventario de 1830, también del
mismo archivo, muy similar al de 1808, aunque puede ocurrir que tras la
invasión napoleónica se produjera algún expolio. Esta dividido en:
Efectos de Plata, Efectos de Metal, Efectos de
Ropa.
Por
último, citaré el inventario del 20
de agosto de 1933, firmado por don José Arjona, por tener un interés
especial, ya que reproduce todo lo que había antes de la quema del 36. Este
documento está ya mecanografiado y muy claro.
INVENTARIO 1933
2 cálices (uno de plata, otro de metal blanco).
1
vinajera de cristal.
1
custodia de plata meneses.
1
viril de plata.
1
cruz parroquial de metal blanco.
10
cruces de altar.
1
copón de plata.
2
crismeras.
1
concha para bautizar.
1
porta viático de plata.
3
frontales de altar de madera.
30
candeleros de metal dorado.
2
ciriales.
1
incensario.
1
naveta.
1
palmatoria.
5
juegos de sacra.
1
atril de madera.
1
reloj de torre.
3
campanas de torre.
10
altares, 5 con retablo.
El altar mayor de estilo churrigueresco.
4 imágenes del Señor de talla y cartón
piedra.
5 imágenes de la Virgen, 3 de talla y 2
de madera.
8 imágenes de santos.
1 armónium.
1 púlpito.
14 cuadros de la Vía Sacra.
Libros
28 libros de bautismo.
12 de matrimonios.
15 de defunciones.
1 de sinodales.
Varios legajos y papeles sueltos.
En
depósito de hermandades:
10 rostros de apóstoles en poder de don
Salvador González Guillén.
En
depósito particular: Un Niño Jesús y vestiduras de imágenes en poder de doña
Margarita Vidales Carretero.
OBSERVACIONES:
Excepción hecha del retablo del altar de
marcado estilo churrigueresco, lo demás carece de valor e interés artístico.
Guaro, a 20 de agosto de 1933
El cura
encargado,
José Arjona
Sellos de la iglesia de san Miguel Arcángel de 1852 y de 1993
José Naranjo



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