martes, 11 de marzo de 2014

HISTORIA DE LA IGLESIA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

                                             CAPÍTULO  XI


                    HISTORIA DE LA IGLESIA DE SAN MIGUEL DE GUARO
                                            V CENTENARIO 1505-2005


FUNDACIÓN
Como dijimos anteriormente, y para dar unidad al capítulo, repetimos los datos iniciales de 1505:
En el año 1505,  se funda la parroquia de Guaro por el arzobispo de Sevilla, Fray Diego Deza, como anejo de la parroquia Santa María de Monda. Fue confirmada en 1510 por el arzobispo de Málaga, Diego Ramírez de Villaescusa.


Documento de fundación:
In Ecclesia parochiali Sanctae Mariae loci de Monda cum sibi anexo loco de Guharo dictae dioecesis duo simplicia servitoria beneficia et unam sacristia.
La iglesia fue construida el lugar que ocupaba la mezquita árabe, como era costumbre. Tenía una nave pequeña, un beneficiado y una sacristía. Se le adjunto en 1571, en el Real  Decreto de Repoblación, unas casillas derruidas de los moriscos para ampliarla. El beneficiado sirve de curato. El cura y el sacristán residían en la villa de Monda,ya que en Guaro la mayoría de los habitantes eran moriscos, solo tres o cuatro cristianos viejos, dice el Real Decreto de Repoblación, situación que era a la inversa en Monda.

PRIMER INVENTARIO
La iglesia era pequeña y pobre, no tiene renta ni bienes, ni ornamentos, ni otros aderezos para el culto divino. No había en ella Sacramento en tiempo de los moriscos hasta que se hizo la nueva población en 1571. El Sacramento y la Custodia se hicieron con limosnas de los nuevos pobladores. (Archivo de la Catedral legajo 1 números 3, 4 y 5).

LA IGLESIA EN EL SIGLO XVII

La primitiva iglesia, que era muy pequeña, sufrió una reparación en 1605, proyectada por el maestro mayor de las fábricas del obispado de Málaga, Pedro Díaz de Palacios, Santander 1571. Maestro mayor de la catedral de Sevilla. Llega a Málaga en 1599 como aparejador de las obras de cantería. En marzo de 1605, dio las condiciones acompañadas de un plano que especifican claramente la reforma: tejados y cubierta de la nave y de la torre, solería de la iglesia y nueva sacristía aprovechando el ángulo que formaba la torre con la nave, abriéndola  aquella hacia la iglesia para disponer en su bajo la capilla bautismal (Archivo Histórico de la Provincia de Málaga, legajo 702, folios 670 y siguientes).
En las condiciones, se especifica muy claramente el material, mampostería con hiladas de muy buen ladrillo, grueso de las paredes, calidad de las maderas, revoques de la sacristía,  material que debía ser aportado por el ejecutante sometiendo su labor a la fiscalización del mayordomo de fábricas, con facultad para emplear otros maestros si no cumpliese dichas condiciones y a la revisión final del maestro mayor o de quien designare el obispo:
Primeramente, se recorrerán todos los tejados muy bien y se limpiara toda la yerba que tuvieren y se quitarán todas las goteras de dicho tejado, de suerte que no quede ninguna y todas las tejas que hubieren quebradas se quitarán y se pondrán otras nuevas y sanas y de muy buen barro muy cocido y, si alguna tirante estuviese, acaso lo que entra dentro de las paredes,podrida, se cortará todo y se ensamblará muy bien... y, asimismo, se quitará toda la madera del capitel de la dicha torre... y si no estuviere sana, se enmaderará con otra madera muy buena de muy buen pino...
 En cuanto al pago de la obra, se efectuaría a plazos: la mitad, al comenzar y el resto, dividido entre la mediación de la obra y su final, pagando 4 ducados al maestro mayor por sus planos y condiciones.
A continuación, transcribimos un plano de la iglesia del año 1605 para poder compararlo con el plano actual y así poder ver las transformaciones que ha sufrido  a lo largo de 400 años.





Trasladas las medidas del plano de Díaz de Palacios a metros y comprobado con la iglesia actual, vemos la enorme transformación de esta iglesia, hoy de cruz latina, cuya nave con cubierta de par hilera muestra la misma amplitud que a principios del XVII, pero muy alargada hacia los pies, conservando la misma capilla mayor y abriéndose la sacristía tras ella, ocupando esta antigua dependencia una capilla o camarín y abriéndose otra en situación simétrica al otro lado  de la nave. El espacio de la torre lo ocupa hoy, ampliado, el crucero, levantándose la nueva torre junto a la fachada. Es curioso cómo se ha conservado en esta nueva torre, en su cuerpo bajo, una capilla bautismal, arrancando la escalera del lado opuesto con acceso al pequeño coro de madera que hay a los pies y, ya a la altura de este primer piso, arranca la escalera propia de la torre.
 En la portada, encontramos sencillas pilastras que enmarcan un arco de medio punto y, sin apoyar sobre ellas, un entablamiento sostiene un balcón coronado por hornacina con la imagen del titular, san Miguel, cobijado por la línea triangular de la cubierta.
Junto a ella, se encuentra la torre, cuadrada, con arcos para campanas sobre la imposta, apareciendo en su cuerpo inferior más desarrollado, un escudo episcopal.
La iglesia fue destruida en 1936 reconstruyéndose en 1942 por el arquitecto diocesano, Enrique Atencia, según la Memoria del proyecto que obra en el Archivo Diocesano de Málaga. Este arquitecto transformó las capillas-camarín abiertas al crucero en habitaciones de desahogo y disponiendo modernos altares hornacina en los muros.



                                            Escudo episcopal de la fundación


                                 Plano de la iglesia de San Miguel Arcángel, 1605

La bibliografía básica para este capítulo ha sido tomada del libro Málaga barroca, de doña Rosario Camacho Martínez. Universidad de Málaga 1981.
Por otra parte, se han consultado documentos de los archivos citados a lo largo del texto, agradeciendo al archivero de la Catedral, don Vidal González, su colaboración.

LA IGLESIA DE GUARO, DIEZMOS
En una vista a la Vicaría de Coín, el obispo don Diego Martínez de Zarzosa, cuando realizaba la acción pastoral en Guaro, murió de apoplejía el 24 de junio de 1658. Fue enterrado en Málaga el 27 de junio.
En el legajo 574 /17 del ACCM, se localiza las donaciones de las vidrieras por parte de la familia Chacón  (Tierras de María Chacón en “Propietarios ilustres”).
LAS CAPELLANÍAS



Las capellanías son fundaciones perpetuas realizadas con la obligación aneja de cierto número de misas u otras cargas espirituales que debe cumplir el poseedor en la forma y lugar previsto por el fundador.
Las capellanías se registraban en el Libro de Capellanías. En Guaro se quemó todo en el 36, por consiguiente, tenemos que recurrir al Archivo Catedralicio en donde se guardaba copia de todos esos documentos así como del cuadrante y pleitos.
(En el archivo adjunto podemos constatar un pleito de 1837 sobre Francisco Esteban Díaz, Francisco Macías, Francisco de Luque, Francisco Domínguez, Juan Ruiz  Conde, José Escovar, Josefa Villalobos, José Fernández, Marcos de Lara, Pedro Fernández, Pedro Macías y Salvadora Villalba fundadores de capellanías.)
Normas de la fundación de la capellanía:
El fundador segregaba de su patrimonio sus bienes, que se destinaban a la manutención del capellán poseedor de la capellanía, quien se comprometía a celebrar un cierto número de misas u otros rituales en la capilla por el alma del fundador y de su familia. Se pensaba que todas las almas pasarían por el Purgatorio, las ánimas en pena, y que ello conllevaría la necesidad del rezo por dichas almas, una mentalidad muy barroca.
La Iglesia contaba así con otro medio de sustento además de los diezmo, primicias y rentas de sus bienes.
Finalidad de la capellanía:
Salvación del alma del fundador.
Generar rentas vitalicias  al capellán.
Manuel Álvarez y Gómez, Manual de capellanías, Vitoria, 1919.
Candelaria Castro Pérez, Mercedes Calvo Cruz y Sonia Granado Suárez,   
Las capellanías en los siglos XVII y XVIII a través del estudio de su escritura de fundación, ISSN 1133-0103.
Tipos de capellanías:
Colativas de sangre: la escritura determina qué bienes están sujetos a esta institución pasando la renta y frutos que originare al capellán.
Laicales: Se establecía por la suma de las limosnas de las misas impuestas, de dos a cuatro reales, por las que se impone un capital sobre una propiedad dejada en testamento.
La normativa data del siglo XIV en la Ley 53, título 3.º del ordenamiento de Alcalá. En Guaro, al ser repoblada en 1571, comienza dicho tipo de fundación.
La escritura de fundación
Se realizaba ante notario o escribano público. Tenía tres partes:
-El fundador, que ponía los medios económicos para el sostenimiento y manutención del capellán y obtenía, a su vez, un beneficio espiritual por su alma.
-El patrono, que supervisaba los pormenores de la escritura, definía el tipo de capellanía, obligaciones del capellán, bienes que se espiritualizaban, detalle de las cargas de misas, con el número, fecha y lugar de las mismas, y el proceso de sucesión en caso de fallecimiento del capellán.
-El capellán, que recibía el superávit entre la diferencia de lo que producían los bienes adscritos a la capellanía y el coste del mantenimiento de la institución.
Obligaciones del capellán:
Consumar las cargas espirituales en número y días señalados.
Reflejarlo en la Memoria de misas.
Residir en el lugar fijado en la escritura de fundación, y si faltara más de un mes, necesitaba la licencia del patrono.
Asistir y servir a las misas mayores, procesiones y demás funciones estipuladas.
En Guaro, existen diversas fundaciones como la Capellanía, la Sacristía, la Haza de las Ánimas y otras que no han mantenido su nombre y aparecen en los Protocolos notariales del XIX: la de Cristóbal González Bernal, la de don Francisco Guillén, cura del pueblo, en Sotornil.
También, se observan topónimos como el Cortijo de las limosnas de los frailes de Santo Domingo y las tierras del Beneficio de la Iglesia.
Transcribimos a continuación algunos documentos de los archivos, bien en original  o en resumen.
En primer lugar, tenemos un documento de 1808 sobre las  alhajas y ornamentos de la parroquia de Guaro, de la Vicaría de Coín (legajo 231, n.º 1, Archivo de la Catedral)
Ornamentos de plata:
Tres cálices: uno bueno, otro quebrado y otro quebrado meneándose.
Un copón grande.
Una custodia de plata.
Una concha de plata para bautizar.
Libros:
Tres misales, uno de ellos viejo.
Dos breviarios.
Dos manuales.
Cosas de madera.
Un púlpito con su escalera.
Tres confesonarios
Una cruz pequeña.
Dos cajas para los difuntos.
Aparte de estos apartados, hay otros: mangas, paños de comulgatorio, dalmáticas, etc.; pero se trata de una reseña de todos los objetos que hay en la iglesia y sería prolijo su transcripción.
Este inventario lo firma don Leonardo de Herrera el 15 de marzo de 1808.
Tenemos otro inventario de 1830, también del mismo archivo, muy similar al de 1808, aunque puede ocurrir que tras la invasión napoleónica se produjera algún expolio. Esta dividido en:
 Efectos de Plata, Efectos de Metal, Efectos de Ropa.
Por último, citaré el inventario del  20 de agosto de 1933, firmado por don José Arjona, por tener un interés especial, ya que reproduce todo lo que había antes de la quema del 36. Este documento está ya mecanografiado y muy claro.

INVENTARIO 1933
2 cálices (uno de plata, otro de metal blanco).
1 vinajera de cristal.
1 custodia de plata meneses.
1 viril de plata.
1 cruz parroquial de metal blanco.
10 cruces de altar.
1 copón de plata.
2 crismeras.
1 concha para bautizar.
1 porta viático de plata.
3 frontales de altar de madera.
30 candeleros de metal dorado.
2 ciriales.
1 incensario.
1 naveta.
1 palmatoria.
5 juegos de sacra.
1 atril de madera.
1 reloj de torre.
3 campanas de torre.
10 altares, 5 con retablo.



El altar mayor de estilo churrigueresco.
4 imágenes del Señor de talla y cartón piedra.
5 imágenes de la Virgen, 3 de talla y 2 de madera.
8 imágenes de santos.
1 armónium.
1 púlpito.
14 cuadros de la Vía Sacra.
Libros
28 libros de bautismo.
12 de matrimonios.
15 de defunciones.
1 de sinodales.
Varios legajos y papeles sueltos.
En depósito de hermandades:
10 rostros de apóstoles en poder de don Salvador González Guillén.
En depósito particular: Un Niño Jesús y vestiduras de imágenes en poder de doña Margarita Vidales Carretero.
OBSERVACIONES:
Excepción hecha del retablo del altar de marcado estilo churrigueresco, lo demás carece de valor e interés artístico.

Guaro, a 20 de agosto de 1933                        
                                                                           El cura encargado,
                                                                                José Arjona
Legajo 574 n.º 28 del Archivo de la Catedral.

                         Sellos de la iglesia de san Miguel Arcángel de 1852 y de 1993
                                                                                                    

                                                              José Naranjo


















                           

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