lunes, 17 de abril de 2017








                                                     





EL MAYORAZGO DE SABINIANO MANRIQUE DE LARA

 HISTORIA DEL CORTIJO DE SANTIESTEBAN CON SU MOLINO (1571-1719)

 

La Casa de los Manrique en Málaga

Como colaborador de los Reyes Católicos en la Guerra de Granada, Garcí Fernández Manrique fue designado primer alcaide y comendador de Málaga en 1487. Con esta posición privilegiada, los Manrique fueron acumulando propiedades en toda la provincia por donaciones reales o compras.


La Provisión real de los Reyes Católicos, concedida el 31 de diciembre de 1490, da la facultad a Garcí Fernández Manrique de Lara para fundar un mayorazgo a favor de su hijo, Iñigo Manrique de Lara.

 

En 1675, Sabiniano Manrique de Lara (Málaga, 1609-1679),  hijo de don Rodrigo Manrique, señor de Frigiliana, y de doña Francisca Manrique, señora de Las Torres de Alozaina y Chilches, vecino de Málaga, gobernador de Filipinas (1653-1663), caballero de la orden de Calatrava, hermano del difunto Íñigo Manrique de Lara, conde de Frigiliana, no tenía herederos forzosos y, en agradecimiento de los grandes favores que del mismo recibió, fundó un vínculo y mayorazgo por vía de donación agregándolo al que fundó el año 1491 el primer alcaide de Málaga, Garcí Fernández Manrique, su quinto abuelo, con todos los bienes y propiedades que tenía en Alhaurín el Grande, Coín, Monda y Guaro. Los bienes que incluyó en dicho mayorazgo fueron: en primer lugar, 17.798 ducados del principal de un censo que le pagaba la villa de Alhaurín el Grande, su concejo, propios, arbitrios y haciendas de diferentes particulares vecinos de ella, que fue la misma cantidad que los alhaurinos debían a unos prestamistas de Córdoba y Antequera para pagar a la Corona la compra de su jurisdicción y que al no poder pagarla, subrogaron el crédito en Sabiniano el 27-10-1665, el cual se había ofrecido a ello para evitar los embargos que amenazaban a la población, quedando hipotecados diferentes propiedades de los alhaurinos como garantía de los pagos que debían hacer a Sabiniano.

Un molino de aceite con su trojería y dos vigas en dicha villa enfrente de la Ermita de San Sebastián, linde con molino y tierra de siembra de los herederos de D. Juan Jigena y con el molino de aceite que está caído de Andrés Calvo.
Un cortijo y tierras que llamaban la Fuente del Peral, linde con tierras de María de Aranda y con tierras de su sobrino Rodrigo Manuel Fernández Manrique de Lara, conde de Frigiliana, que estaba arrendado por diez fanegas de trigo a renta fija cada año.
La casa que estaba en dicho cortijo.
Cuatro censos cargados sobre olivares, huertas y viñas en Fadala, Salmerón, Huertas Bajas y en Monda.
Un pedazo de olivar que estaba en el cortijo, que poseía el dicho su sobrino y lo labraba con otro en la Huerta Vieja.
Tres olivares en el partido de Fadala 
Un pedazo de tierra de monte de 23 fanegas que compró a Damián Valiente en el Rincón de Osorio linde con camino que iba al convento de los Ángeles.  
La herencia que le tocó de su hermana María Manrique, monja difunta, consistente en diferentes bienes en término de Coín, incluidos los cortijos de Terrasa en Pereila y de Santiesteban en el Arroyo Santo, término de Guaro.

Un molino de harinas de dos paradas en Guaro en el Arroyo Seco.
Un tablero de huerta llamado de la Puerta de Coín cercado de tapias y otra huerta con casa llamada de Nogales en el camino de Málaga.
Cuarenta y dos censos cargados sobre casas, huertas, viñas, olivares, molinos de harinas y de aceite, tierras y otros bienes, en los términos de Coín, Guaro y Monda.
Y, a continuación, cedió en derecho el mayorazgo al dicho su sobrino Rodrigo al cual traspasó la prerrogativa de poder embargar todo el término municipal de Alhaurín el Grande en caso de que no pagaran los réditos del censo que le debían por el préstamo que les hizo, haciéndolo dueño y señor de aquella villa y su jurisdicción.
 Fuente: (diariolafontana.es).

Todos los datos aquí contenidos pertenecen a D. Francisco Santos Arrabal y su viuda, vecinos que fueron de Alhaurín de la Torre.


Una vez conocida la casa de los Manrique, vamos a centrarnos en el Cortijo de Santiesteban y su molino. Se citan dos molinos: el de Santiesteban y el de Arroyo Seco (puede ser el conocido como de Fidel o de San Enrique)
D. Sabiniano quiere censar todo su patrimonio para fijar el mayorazgo. Nos fijamos en este documento solo en lo relativo a las posesiones en Guaro, Río Grande, Cortijo de Santiesteban y molino.
Era costumbre arrendar las tierras de los terratenientes y fijar las condiciones del contrato. Las escrituras están fijadas por Antón de Vargas Machuca, escribano público, a partir de 14 de noviembre de 1675. Fundación del mayorazgo ante Juan Ruiz de Santillana, escribano público, 1675.
La casa Manrique emparenta con la casa de Aguilar, Montellano y Fernán Núñez, que, a su vez, emparenta con los condes de Guaro.
El documento consultado se encuentra en la biblioteca de la Diputación de Málaga, calle Ollerías. Consulta mayorazgo de Sabiniano Manrique de Lara, Legajo 3, páginas 59 a 79.


CORTIJO DE SANTIESTEBAN Y SU MOLINO
Un pedazo de tierra, que llaman Cortijo de Santiesteban, Arroyo Santo, término de la villa de Guaro, que da a la parte de Río Grande, lindando con dicho arroyo y con tierras que fueron de Juan Portillo (de Monda) y con el monte de dicha villa y con el cauz de agua del molino.
Un molino de dos paradas con su huerto y cuatro fanegas de tierras de sembradura en término de dicha villa de Guaro, lindando con arroyo Santo, arroyo Seco y con el cortijo de la partida antecedente, así como con la Dehesa de Arroyo Santo y el camino real que va a Tolox y Yunquera (lo que hoy es la carretera).El molino está dado a renta a Joseph Domínguez y las tierras, a Salvador Guillén Ruiz, por 13 ducados (11 reales  y 1 maravedí el ducado o 375 maravedís) al año, (último documento, 8/6/1719).
-       Diego Medina y Cepeda, vecino de Guaro, impuso censo a favor de la señora doña María Manrique de Lara, monja en Coín, de una gallina de perpetuo y 860 ducados de principal (capital que se da a rédito). Renta anual de 9619 maravedís (25 ducados) sobre cortijo, tierras y un molino que llaman de Santiesteban, (23/7/164), cuya legitimación es la siguiente: (A partir de aquí se retrocede en todo el proceso que abarca desde 1571 a 1719).
-       Don Luis Tello de Eraso, don Francisco Tello de Eraso, herederos de Miguel de Eraso,, repostero de camas de Fernando el Católico y poseedor de muchas fanegas en Guaro en 1491, (cortijo de don Tello) ,que vivían en Coín, y Pedro Colmenares, como marido de Bernardina Tello de Eraso, vecinos de la villa de Coín, vendieron de mancomún a Gonzalo Fernández Colmenero, jurado de la ciudad de Sevilla, una moraleda y tres hazas de tierra en término de Guaro, de la que se otorgó escritura en Coín ante Andrés Pérez, escribano público, el 9 de agosto de 1571.
-       Pedro de Colmenares y su mujer, doña Bernardina Tello de Eraso, vendieron a Gonzalo Fernández Colmenar otras 10 fanegas frente al molino que llaman de Santiesteban, con escritura ante Baltasar de Molina el 3 de mayo de 1572. Luis Tello y Francisco Tello vendieron 6 fanegas lindantes, con escritura ante Baltasar de Molina el 1 de julio de 1572. Pedro y doña Bernardina vendieron un molino de pan de moler con 4 fanegas de tierra a Gonzalo Fernández Colmenero y un huerto dentro de ellas que llaman el molino de Santiesteban que linda con: Río Grande y el río arriba hasta la presa de dicho molino y el huerto que estaba debajo del cauz a dar al río de Las Viñas (Ojén o Seco), 255 ducados: 55 al contado y los 200 restantes a censo. Escribano, Baltasar de Molina 2-12-1572.
-       El dicho Gonzalo Fernández Colmenero redimió 50 ducados (parte de los 200 que quedan impuestos sobre el dicho molino y tierras) de los cuales, Pedro Colmenares y doña Bernardina Tello de Eraso, su mujer, otorgaron escritura de redención a favor del referido en Coín, 25/6/1575, ante Baltasar de Molina, escribano público.
-       El referido Gonzalo Fernández Colmenero redimió otros 50 ducados de los 200 que escrituraron Pedro Colmenares y doña Bernardina Tello de Eraso en Coín, ante Baltasar de Molina a 16/4/1576.
-       Por muerte de Gonzalo Fernández Colmenero, heredó las dichas tierras y molino doña Luisa Fernández Colmenero, casada con Hernán Martínez de Cartagena, los cuales redimieron los restantes 100 ducados, cumplimiento a los 200 ducados que estaban impuestos sobre dicho molino y tierras y doña Bernardina Tello de Eraso, viuda de Gonzalo, otorgó escritura de redención de los dichos 100 ducados. En Coín, Marcos de Molina, escribano público a 9/11/1579, con lo cual quedó dicho molino y tierras libre de carga del expresado censo de 200 ducados.
-       Por el testamento que otorgó Baltasar de Molina en la villa de Coín ante Francisco Gómez, escribano público de ella a 10/10/1580, consta en una de sus cláusulas que el molino, tierras y cortijo que había comprado en término de la villa de Guaro a Hernán Martínez de Cartagena y a doña Luisa Fernández Colmenero, su mujer, habría sido para doña Ana de Alvarado, hija menor de Cristóbal López Peláez y de doña Ana de Alvarado, su mujer, por haberlo comprado y pagado con dinero de su tutela.
-       Alonso de Palencia, vecino de la ciudad de Antequera, por sí, y en poder de la dicha Ana de Alvarado , su mujer, otorgado en dicha ciudad ante Gabriel Durán, escribano público a 11/12/1581. Vendió a Diego de Valdespino, como principal, y a Marcos de Molina, como escribano público de la villa de Coín, como su fiador en dicho molino de pan moler, con las tierras que le pertenecen y un cortijo, que llaman de Santiesteban, que se compone de tres hazas de pan llevar de monte raso, en término de la villa de Guaro, lindando las unas con las otras y todas ellas con el arroyo que viene de las Viñas (arroyo de Ojén, Viñas o Seco) hasta dar a dicho molino y, desde este, el cauz arriba, hasta dar en la presa de él y ,al río arriba, hasta dar en donde entran el arroyo Santo y el río Grande y, el arroyo arriba, hasta dar al mojón que está junto a dicho arroyo Santo y ,desde este mojón, a dar al monte Realengo (Dehesa).
-       Asimismo, se compone dicho cortijo de 16 fanegas (6440metros cuadrados la fanega= 10 hectáreas y 300 áreas) de tierra, que quedan puestas en los parágrafos 3 y 4 de este asiento y están, frente a dicho molino del otro lado del río, lindando con tierras de don Francisco Tello de Eraso, como todo parece de la escritura de venta en Coín ante Francisco Gómez, escribano público a 21/3/1582.
-       Y otra escritura, otorgada en la villa de Coín, ante el dicho Francisco Gómez, el 8/4/1582, los dichos Diego de Valdespino y Marcos de Molina hicieron cesión del referido molino, tierras y cortijo en la señora doña Ana Bazán, como madre, tutora y curadora de la señora doña Francisca Fernández Manrique, declarando que lo habían comprado para dicha señora como más pormenores en la escritura citada.
-       Los señores don Rodrigo Manrique de Lara y doña Francisca Fernández Manrique, su mujer, dieron censo perpetuo a Jerónimo Pascual, vecino de Tolox, el dicho molino, que dicen de Santiesteban, con el sitio y tierras que le pertenecían, en precio de 12 ducados de renta perpetua al año, pagados de por mitad por los días del Señor San Juan y Navidad, con la condición de derecho de tanto y obligación de pagar la décima, siempre que se vendiese, de que se otorgó escritura en Coín, ante Marcos de Molina a 15/8/1599.
-       Por muerte de la señora doña Francisca Fernández Manrique, se hicieron particiones de sus bienes a su hija y a sus hermanos, que pasaron ante Blas Pizarro, escribano de Málaga, y se aprobaron por la justicia de ella, el 1/2/1623 y, en ella se adjudicaron a dicha señora, doña María Manrique de Lara, el referido censo perpetuo de 12 ducados impuesto sobre dicho molino, como también el cortijo que llaman de Santiesteban, como consta en dichas particiones que están en el legajo de testamentos y particiones n.º 13.
-       Después, Cristóbal Osorio de Figueroa, en nombre de la dicha señora doña María Manrique de Lara, dio a censo redimible a Juan Moreno Bohórquez, vecino de Guaro, el cortijo arriba expresado, que llaman de Santiesteban, en precio de 12 ducados al año, por 620 ducados de su principal a razón de 20 el millar (2 el ciento o por ciento) pagados de por mitad los días de San Juan y Navidad, de lo que se otorgó escritura en Coín, ante Francisco de Salvatierra, a 20/1/1638.
-       Después de lo cual, la dicha señora doña María Manrique de Lara volvió a tomar el dicho molino por estar quasi arruinado, como también el referido cortijo, que llaman de Santiesteban, así por haberlo dado a censo a Cristóbal Osorio de Figueroa sin poder de dicha señora a Juan Moreno Bohórquez, como por haberse este ausentado sin dejar bienes de que cobrar, más los 100 ducados que estaba debiendo de rédito de dicho censo.
-       Y, después, la señora doña Margarita de Távora y Meneses, primera condesa de Frigiliana, en virtud del poder de la dicha señora, doña María Manrique de Lara, dio a censo a Diego de Medina, vecino de la villa de Guaro, el referido molino y cortijo que llaman de Santiesteban, en precio de una gallina de perpetuo y de 13 ducados de renta, redimible al año por 860 ducados de su principal, a razón de 20 el millar, puestos y pagados en la villa de Alhaurín: la gallina en una paga por el día de Navidad y los maravedís en dos pagas iguales el 1 de agosto y Navidad de cada año, con la condición de, que siempre que se vendiese dicho molino y cortijo, ha de ser a persona legal, llana y  abonada y no, a las en derecho, prohibidas y , que todas las veces que llegue el caso de su venta, se ha de requerir al poseedor de este mayorazgo para, que si lo quiere elegir por el derecho de tanto, lo pueda hacer, teniendo para ello término de 30 días, contados desde el requerimiento y, no queriéndolo, se le ha de pagar la 10.ª parte del precio en que se vendiese y a la seguridad de dicho censo y paga de sus réditos, hipotecó el dicho Diego de Medina Cepeda, por expresa y especial hipoteca una casa que tenía en la villa de Guaro y  que lindaba con las casas de Diego Hernández y con casa de Juan de Aguas; asimismo, hipotecó dos suertes que tenía en la villa de Guaro que lindaba con viñas de Cristóbal García y de Cristóbal Martín y con el arroyo Seco; asimismo, un cortijo que llaman de la Jara que tenía en término de la villa de Coín que lindaba con tierras de Francisco Bernal y de Antonio Rodríguez Ruiz y se sometió a la justicia de la villa de Alhaurín y se obligó a pagar a la persona que fuese a cobrar el censo 12 reales de salario en cada uno de los días que se ocupare de ello con las de ida y vuelta y, con la condición de que el principal de dicho censo redimible se pueda redimir en dos pagas, cada una de la mitad, como todo parece de la escritura de imposición que se otorgó en la mencionada villa de Alhaurín ante Juan Rayón, escribano público, 23/7/1641.
-       Por muerte de la señora doña María Manrique de Lara, sucedió en el dicho censo redimible de 860 ducados y una gallina de perpetuo el señor don Sabiniano Manrique de Lara, su hermano, como heredo instituido por tal testamento, que dicha señora otorgó en la ciudad de Málaga ante  Miguel Ruiz del Pozo, escribano público a 2/6/1649.
-       Por muerte del dicho Diego de Medina Cepeda, heredaron dicho cortijo y molino: Juan de Medina Cepeda, Cristóbal Domínguez Berrocal, su hijo y yerno, los cuales en mancomún vendieron a: José Domínguez, Salvador Ruiz Guillén, Alonso Jiménez Mallén y Juan de la Jara, vecinos de la villa de Guaro el referido molino y cortijo, con el cargo de dicho censo de 860 ducados de principal redimibles, cuya escritura de venta se otorgó en la villa de Guaro ante Juan de la Jara, escribano público a 27/7/ 1653.
-       Los dichos José Domínguez, Salvador Ruiz Guillén, confesando ser poseedores de dicho cortijo y molino de Santiesteban, reconocieron de mancomún por dicho censo perpetuo de una gallina y 13 ducados de censo redimible al año por 860 ducados de su principal, a favor del dicho señor don Sabiniano Manrique de Lara y a la seguridad de dicho censo hipotecaron por expresas y especiales hipotecas: Salvador Ruiz Guillén, una viña que tenía frente a la villa de Guaro en camino de ella, que lindaba con el camino real que va a Río Grande, con viñas de Diego de Medina y de Manuel de Rueda, declarando pagando sobre ella 10 reales de censo a Su Majestad. Una casa que tenía en dicha villa lindando a la espalda  con Juan Domínguez y dos calles reales, sobre las que se pagaban 2 reales de censo a Su Majestad. José Domínguez hipotecó una viña de 12 obradas que tenía en término de la villa de Guaro lindando con: Bartolomé Ruiz Clavellina y con la dehesa de dicha villa; una casa que lindaba con Juan Gómez Gallardo, Juan Benítez y la calle real, 2 reales de censo a Su Majestad, como todo parece en la escritura de reconocimiento, en Coín, Juan de Porras, escribano público a 21/11/1667.
-       Los dichos Salvador Ruiz Guillén y José Domínguez reconocieron de mancomún por dicho censo perpetuo de una gallina y 13 ducados de censo y renta al año a favor del Excelentísimo don Rodrigo Manuel Fernández Manrique de Lara, conde de Frigiliana y Aguilar, como sucesor en el mayorazgo que fundó don Sabiniano Manrique de Lara, su tío, cuya escritura de reconocimiento dada en Coín, Juan de Porras, escribano público, a 14/1/1680.
-       Salvador Ruiz Guillén y José Domínguez vendieron a Juan Pérez Albarrán, de Coín, el referido cortijo y su molino, que linda con: río Seco; río Grande; camino que va de las villas de Tolox y Yunquera a Coín y Málaga ( trazado de la carretera actual más o menos), en Guaro, ante Juan Bautista Ballesteros, escribano público, a 6/4/1685.
-       Juan Pérez Albarrán y su mujer, Juana de la Cruz, venden, en las mismas condiciones de censo, a Pedro Ruiz Moyano, el Mozo, vecino de Guaro, por escritura en Guaro, ante Cristóbal de Sepúlveda, escribano público, a 12/11/1687.
-       Don Juan Ruiz Guillén ( que fuera alcalde de Guaro), suponiéndole ser poseedor del dicho cortijo y molino, aunque solo tenía un pedazo de tierra,que llaman de Santiesteban, reconoció por dicho censo redimible, de 860 ducados de principal, y por sus réditos al año, a razón del 30 por mil o 3 por ciento, conforme a la última pragmática de Su Majestad, 283 reales y 28 maravedís (9650 maravedís; 25,73 ducados) y por una gallina de perpetuo a favor del Excelentísimo señor don Iñigo de La Cruz Fernández Manrique de Lara Ramírez de Arellano, conde de Aguilar, Frigiliana y señor de los Cameros, como sucesor en la casa y mayorazgo que Gozó el dicho Excelentísimo señor don Rodrigo Manuel Fernández Manrique de Lara, conde de Frigiliana y Aguilar, su padre, cuya escritura de reconocimiento se otorgó en la villa de Coín ante Luis de Torres Lobatón, escribano de Su Majestad y público de número de la ciudad de Málaga a 11/5/1717.
-       Habiéndose reconocido que el dicho don Juan Ruiz Guillén era solo poseedor de una pedazo de tierra de dicho cortijo (se entiende en arrendamiento) y, que por muerte de los referidos Salvador Ruiz Guillén, José Domínguez y Pedro Ruiz Moyano, que eran los que antes poseían el resto del cortijo y molino expresado, lo habían heredado, cortijo y molino, sus hijos y herederos que lo fueron: el referido don Juan Ruiz Guillén (alcalde de Guaro); Francisco Guillén; Fernando de Rojas, como marido de Juana Vidales Guillén; María Jiménez Guillén, viuda de Francisco Gómez; José Domínguez Romero; Fernando Romero; Francisco García, como marido de María Romero; José Berrocal, como marido de Mariana Romero; Sebastián Domínguez; José Lara, marido de Juana Romero; Francisca García, viuda de Pedro Moyano; Antonio Aguas, como marido de Elvira Martín de Martos; Lázaro Montero, como marido de Ana García, y, como poseedores que eran de dicho cortijo y molino, se les pidió, por parte del dicho Excelentísimo Sr., otorgasen de mancomún nuevo reconocimiento de dicho censos, de maravedís y gallinas, dando por nulo el que había otorgado el dicho don Juan Ruiz Guillén, por no ser cierta la relación de él y, habiendo tenido a bien todos los referidos, confesando ser poseedores del expresado cortijo y molino, que llaman de Santiesteban, declarando que está en término de la villa de Guaro y, que dicho cortijo, linda:
 Por la cabezada, con el monte de la Dehesa de Arroyo Santo.
 Por la parte baja, con Río Grande.
Por la de levante, con Arroyo Seco, que baja del Puerto de Ojén.
Por la de poniente, con Arroyo Santo.
Y, por otro lado, con tierras de Lázaro Villalobos y de Juan Portillo, vecinos de Monda.
Reconocieron de Mancomún por dicho censo redimible de 860 ducados de principal y por sus réditos al año, a razón del 30 por millar o 3 por ciento, 283 reales y 28 maravedís (25,73 ducados) y por una gallina de perpetuo a favor del dicho Excelentísimo Sr. Don Íñigo de la Cruz Fernández Manrique de Lara y Ramírez de Arellano, conde de Frigiliana y Aguilar, señor de Los Cameros, y se obligaron a pagar al señor conde y aquel que le sucediese en este mayorazgo el dicho censo, en la villa de Alhaurín o en la de Coín, los maravedís en dos plazos y pagos iguales, por los días del Señor San Juan y Navidad y, con esto último, la gallina y a pagar a la persona que fuese a la cobranza del referido censo, 12 reales de salario en cada día de las que se ocupare en ello, más los días de ida y vuelta y dieron por ninguna y de ningún valor la del dicho don Juan Ruiz Guillén ( que es la que queda puesta en el parágrafo antecedente), para que no haga fe en juicio ni fuera del como todo lo expresado, consta de la escritura de reconocimiento, otorgada por los referidos, en la villa de Guaro, ante Miguel de Lara Gales, escribano público de ella, a 8/6/1719.
                                                                                                       
FIN




jueves, 19 de enero de 2017

DOCUMENTOS CATASTRALES DEL ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE MÁLAGA





El Catastro municipal es un documento oficial que recoge la distribución de todas las parcelas del término municipal de Guaro y la relación de propietarios, muchos de ellos sin escrituras, pero sí pagando la contribución.
Esta relación ofrece la posibilidad de conocer los doce polígonos en los que se divide el Catastro. Muchas personas recurren a él para localizar propiedades o para ejercer algún derecho sobre ellas cuando hay conflicto o algún vecino decide cambiar lindes e incluso propiedad por alguna información al respecto.
Durante muchos años, los guardas del campo, entre los que se encontraban Miguel Fernández Gil , Cascarillas o Antonio Lara, Respinga, sabían las lindes de los términos y aclaraban dudas sobre delimitaciones: eran peritos del término.
Referencias catastrales del Archivo Provincial
16600
16687
16830
16916
17015
18214
19527- 19532, hojas catastrales sin fechas.
Planimetría
2626 a 2635 escala 1:500
Aspectos de cada referencia:
Años que abarca el Catastro.
Minuta de la memoria del proceso catastral.
Libretas de campo, polígonos del 1 al 12.
Características de los polígonos.
Cuaderno de prorrateo.
Boletín oficial de la Provincia (B.O.P.) en el que se recoge.
Resumen de superficie y cultivos de los polígonos.
Índice alfabético de los propietarios de cada momento.
Variaciones gráficas.
Planos y croquis.
Instancias, reclamaciones y otros documentos.
Pliego de reparos.
Edad de los planos
Desde 1897 a 1976.
Referencias municipales corporativas
En el número 16916, aparece la corporación municipal de 20 de agosto de 1927, época de la Dictadura de Primo de Rivera:
Alcalde: Fernando Jiménez Moreno.
Secretario: Juan Domínguez Mancilla.
Concejales:
José Gómez; Francisco Jiménez; José Gómez; Juan Valverde; Juan Bellido.
Encargado del Catastro: Don Antonio Novoa Fernández.
Propietarios curiosos:
Enrique Crooke, coronel instructor del proceso de Guaro y Tolox de la Causa General por la que fusilaron a los miembros de la izquierda de Guaro, entre ellos Los dieciséis.
José Aurelio Larios, marqués de Guadiaro.
Marqués de Castelar, herederos de los condes de Guaro.
Bosh Calvache, del que no tengo noticias.
Información de interés
El Archivo Histórico Provincial de Málaga se encuentra en calle Martínez de la Rosa. Tiene aparcamiento propio. El horario de consulta termina a las 13 horas.
Tiene ordenadores a vuestra disposición para consulta y servicio de fotocopias de planos.
Si queréis sacar fotos, tenéis que rellenar un formulario y os lo conceden: son todos muy amables.
Antes de entrar, consultar la sala de documentación para obtener la referencia con su año correspondiente. Luego, rellenáis una ficha de petición del documento y a consultar.
Espero que sea de vuestro interés.




sábado, 24 de septiembre de 2016

Historia de la familia Fernández- Najarros

Gracias a los Protocolos Notariales, podemos conocer el origen de muchas familias de Guaro, que, al haber desaparecido el archivo parroquial y no constar en el Registro del Juzgado, estaban perdidas de la memoria histórica.
Como yo estoy casado con Ana Fernández Najarro, he investigado dicha rama. Vosostros, lectores, podéis hacer lo mismo con las vuestras, leyendo los Protocolos Notariales, que es la entrada más leída del blog.


FAMILIA FERNÁNDEZ-MESA
Juan Fernández Mesa casó con Josefa Gil Villalón (hija de Miguel Gil Torres y Ana Villalón Ruiz, y nieta de Miguel Gil González, de Coín, y Sebastiana Torres Fernández y de Jerónimo Villalón Ruiz y Josefa Ruiz Villalón) sus descendientes son los Fernández Gil: Francisco, Miguel, Isabel, Josefa, Ana, Fernando, Juan, Rafael y María, que aún vive.
La rama de Domingo Fernández Mesa marchó a La Argentina. Allí murió su padre, que marcho con ellos, Francisco Fernándedz Najarros.

Antonio Fernández Portugués, primer  Fernández en 1571, del Acebuchal, Cádiz.

1752 Catastro de Ensenada

Pedro Fernández el Mayor.
Pedro Fernández el Menor.
Juan Fernández.
José Fernández.
Autoridades 1778
Gonzalo Domínguez, alcalde mayor.
Pedro Matheo Carabantes, alcalde ordinario.
Juan Fernández -Villamediana Ruiz, diputado del pósito, rama más documentada.
Antonio Gómez Valle, procurador síndico.
Notifiqué a:
Pedro Matheo Carabantes, alcalde ordinario.
Juan Fernández- Villamediana Ruiz, diputado del pósito.
Fernando Orejuela, depositario del pósito.
Agustín Rodríguez, procurador síndico.

Venta

Don Pedro Fernández Salas (1811- 1893), hijo de don Juan Antonio Fernández- Villamediana Ruiz y Salvadora de  Salas Rojas.
 Casado en segundas nupcias con Salvadora Najarros Ruiz y en primeras con Ana Cotta Navedo.
Familia Fernández Salas:
Pedro.
Francisco, sin hijos. El más rico. Casado con María Dolores Fernández Bellido.
Juan.
Miguel.
A sus hijos y consortes:
Ana Fernández Cotta y otros
La familia Cotta, procedente de Coín, aparece con D. Juan Cotta y Navedo que casa con Salvadora de Salas Rojas, viuda, que murió en 1848, de Juan Antonio Fernández- Villamediana Ruiz.
Bienes:
Huerto del “Tío Escobar”, cinco celemines de tierra de regadío en la Albarrada.
4 fanegas de secano o 2 hectáreas, 40 áreas y 8 centiáreas, en Majada Vieja, permuta con don José Mª León y Romero.
Herencia de su padre, don Juan Antonio Fernández-Villamediana Ruiz.
Viñas en los Villares, 3,5 fanegas. En Las Clavellinas (camino de Tolox)
Bienes en La Alquería, en Cerro Donoso,
Olivos sueltos en varios terrenos.
Una casa, un molino en mal estado en calle de las Parras, 10 moderno.
Lindes.
Por la derecha con Antonio Montano González.
Por la izquierda con Mateo Gómez Pedraza.
Espalda con don José Lara Pedraza.
Herencia de su padre don Juan Antonio Fernández-Villamediana Ruiz.
Vende la nueva propiedad a sus hijos:
1) Ana Fernández Cotta, viuda de Juan Antonio Ruiz Bellido.
2) Dolores Fernández Cotta, casada con Francisco González Martín.
3) María Fernández Najarros, casada con Salvador Bourman Cotta.
4) FRANCISCO FERNÁNDEZ NAJARROS, casado con Isabel Mesa Ruiz (hija de Bartolomé Mesa González e Isabel Ruiz Bellido).
5) Juana Fernández Najarros, casada con Felipe Rueda Agüera.
6) Salvadora Fernández Najarros, casada con Francisco Cotta.
7) Catalina Fernández Najarros, casada con José Guillén Ruiz ( los padres del cura y de José Guillén Fernández).
8) Juan Antonio Fernández Najarros, casado con Rosalía Carabantes Bellido.
9) Pedro Fernández Najarros, casado con Rosalía Lara Ruiz.


Hipoteca
Don José M.ª León y Romero
A
Don Pedro Fernández Salas
12 de julio de 1842.
Don Juan Cotta y Navedo, casado con doña Salvadora de Salas (muerta en 1848).
Hipotecan un haza de tierra en Las Clavellinas (Camino de Tolox) por valor de 1030 reales que les pidió para comprar una yunta de bueyes.
Al morir, solicitan a don Pedro Fernández Salas, hijo de otro matrimonio de doña Salvadora con don Juan Antonio Fernández -Villamediana Ruiz, para que se haga cargo de la hipoteca.

Testamento
Don Francisco Fernández Salas, de 47 años, hijo de Juan Antonio Fernández- Villamediana Ruiz ( este, hijo de Pedro Fernández-Villamediana, de Monda, y Ana de la Peña Ruiz Vázquez, de Guaro) y Salvadora de Salas Rojas.
M.ª de los Dolores Fernández Bellido, de 44 años, hija de Alonso y Josefa.
C/ Enmedio, 14.
Albacea: señor Cura y señor Alcalde.
1840, matrimonio, sin hijos.
Francisco: 70.000 reales, herencia de su padre, don Juan Antonio Fernández- Villamediana Ruiz
María, 4000 reales, suerte en la Dehesilla, herencia de Josefa Bellido Salas.
10.000 reales que le adeudan los vecinos.
1 acción en el Ferrocarril de Córdoba a Málaga, 1.900 reales.
Inscrito al Monte Pío Universal, 6.000 reales en 15 años y 15 plazos.

Heredero: Juan Jiménez Fernández, de 9 años, hijo de Antonio y Catalina, que están en su casa y compaña, que linda con: Juana González Montes, José Ocón Franco y Juan Baeza Aguas. Casa valorada en 16000 reales.
(Observamos a uno de los ricos de Guaro).
1848
Aceptación de herencia

Don Pedro Fernández Salas.
Don Francisco Fernández Salas.
Don Juan Fernández Salas.
Don Miguel Fernández Salas.
Por fallecimiento de su madre, doña Salvadora de Salas Rojas
Obligación
Don José María León contra 1844
Don Francisco Fernández Salas y su tío Miguel de Salas Rojas, hermano de su madre, Salvadora de Salas Rojas.
Hipotecan: Todas las tierras que le compraron en el Cortijo del Injertar.
Linda: con su hermano don Pedro Fernández Salas, el Cortijo de las Limosnas y Juan Antonio Silva.
Herencia de su padre, don Juan Antonio Fernández-Villamediana Ruiz.
Viña en el partido de Paule. Linda: con don José y don Luis de León (Olivar León) y tierras del Beneficio, Sacristía. Censo de 3 reales a favor de Guaro.
Compró a Diego Ruiz y Antonio San Martín.
Venta 1844
Don José María León contra:
Doña Salvadora de Salas Rojas , casada en primeras nupcias con don Juan Antonio Fernández-Villamediana Ruiz, y en segundas nupcias con don Juan de Cotta y Navedo, de Coín.
Una hacienda con casa de rancho y tierras con alguna viña e higueral en Paule.
Linda con viñas de don Luis León, Miguel Salas y Felipe Guillén de Lara.
Heredó al fallecimiento de su primer marido, registrado en escritura de don Antonio España el 20-10-1827 con valor de 2000 reales de vellón.


LA EMIGRACIÓN

Se produjo un fuerte retroceso en el sector de la viña que provocó la ruina de muchos pueblos y la consiguiente emigración de los campesinos en los comienzos del siglo XX, algunos a Argentina nada menos:
Domingo Fernández Mesa.
Juan Fernández Mesa.
Francisco Fernández Najarros, padre de los anteriores
Antonio Lara Montano, cuñado del anterior.
Juan y Antonio volvieron, otros quedaron allá y dejaron amplia descendencia de “Cascarillas”, doce de Domingo Fernández Mesa, que actualmente viven en la provincia de Córdoba, La Perla, Argentina.
Antonio compró tierras en San Pedro y luego marchó a San Martín del Tesorillo.




RAMA NAJARROS

La familia actual procede de José Najarro Guillén- Ana Ocón Lara (esta, hija de José Ocón Biedma y Dolores Lara Ruiz y nieta de José Ocón Franco y Elvira Biedma Rasero y de José Lara Pedraza y Ana Ruiz Villaba):
Ana, María, Dolores, Francisco y José Najarro Ocón. No viven ninguno.
Ana Fernández Najarro (1953), mi esposa, es hija de Miguel Fernández Gil y Dolores Najarro Ocón.

Venta

Casa en calle Plazuela, antes del Pescado, 22 moderno, 4 de fachada y 8 de fondo, 2 pisos y patio.
De una parte:
María Najarro Ruiz, casada con Francisco Rodríguez Aguas.
Dolores Najarro Ruiz ,casada con Francisco Sánchez Lara.
Diego Najarro Ruiz, casado.
Rafael Najarro Ruiz, casado.

FRANCISCO NAJARRO RUIZ, hijo de Francisco Najarro Ruiz y Catalina Ruiz Gómez, casado con Ana Guillén Mancilla, hija de José Guillén Fernández ( este, hijo de José Guillén Ruiz y Catalina Fernández Najarros) y Micaela Mancilla Salas (hija de José Mancilla Aguas). Las familias Fernández y Najarros están emparentados desde hace tiempo.
Testamento de 1915 de Francisco Najarro Ruiz
Casado en segundas nupcias con Juana Gómez Sánchez, con la que tuvo cuatro hijos:
Araceli Najarros Gómez, casada con José Gómez Moreno.
María Najarros Gómez, casada con Francisco González Fernández.
Juan Najarros Gómez, menor de edad, fallecido en Argentina.
Adela Najarros Gómez, menor de edad y casada posteriormente con Antonio Oña Ruiz.

De la otra parte, don Jacinto Sepúlveda Merchán, viudo, herrador, representante de Sebastián Ruiz Villalba.
Valor de la casa 1250 pesetas, herencia de sus padres:

FRANCISCO NAJARRO RUIZ
CATALINA RUIZ GÓMEZ.

Testigos:
Don Juan Antonio Ruiz Mancilla, secretario del Ayuntamiento.
Don Miguel Sánchez Jara.

Poder notarial


DON FELICIANO CUESTA LARA, ALFÉREZ DE LA GUARDIA CIVIL, CASADO, CON DESTINO EN MALPARTIDA, CÁCERES.

Poder a don Juan Carabantes García.
Nota.-
Este documento puede probar la presencia de la Guardia Civil en Guaro en 1870.

Venta de casa en calle de la Plazuela, 4, moderno

A DIEGO NAJARROS RUIZ.
Linda:
Derecha, Cristóbal de Lara Fernández.
Izquierda, Francisco Fernández Laguna.
Espalda, Juan Santaella Racero.
La compró a María Vázquez Carretero, escritura de 1870, tomo 7, folio, 66 de Guaro en 1000 pesetas.





José Naranjo








domingo, 18 de septiembre de 2016

Pregón de Feria 2016, José Gómez Ocón," Pepe Curro"


PREGÓN FERIA DE GUARO

2016 









Agosto - 2016

EL SR. ALCALDE PRESENTA AL PREGONERO

¡Buenas noches!
El Pregonero de este año necesita poca presentación. Es de sobra conocido en nuestro pueblo, su pueblo, porque siempre se sintió orgulloso de ser de Guaro. Por donde quiera que estuvo siempre llevó como bandera ser guareño, y así, con este apelativo, lo conocen. Presume de que en él no se cumple el dicho: “¿De dónde es usted? – ¡De donde es mi mujer!”, porque a pesar de estar casado en Cártama y con residencia en Málaga, siempre se ha sentido, y sigue sintiéndose, guareño de raíces profundas. No en vano, mantiene un grupo en Facebook titulado Amistad y sabiduría con Pepe Curro Guareño.
José Gómez Ocón, Pepe Curro, es hijo de Juan el de la Puente, antiguo alcalde de Guaro, conocido también por el Alcalde viejo; y de Encarnación, la Curro, camarera hasta su muerte de la Virgen del Carmen. Sus hermanos, Paco y Remedios la Curro, hijos también de nuestro pueblo, fueron maestros que impartieron sus clases en Guaro. Muchos de vosotros fuisteis alumnos suyos…
Pepe es persona de buena cuna y siempre se sintió solidario, humilde y humano, amigo de todos sin excepción, sin distinguir clases. De creencias religiosas cristianas, gracias a sus padres que se la inculcaron desde pequeño y a los colegios donde fue educado. Pepe es un padre de familia más, trabajador y responsable, como cualquiera de vosotros. Sensible, de convicciones firmes, alegre y divertido. Y estas son, según Pepe, sus mejores señas de identidad, las únicas credenciales relevantes de su currículum. (No me ha consentido apuntar nada más).
El pregón que vais a oír está lleno de sentimientos. Cuando me lo presentó, una vez leído, me gustó cómo describe y relata sus vivencias, y sus emociones contenidas, lleno de mensajes que seguro serán de nuestro agrado.

No quiero extenderme más, hoy no es mi, sino el tuyo, pero aprovecho este momento para decirte que pongas todo el corazón en dictar tu pregón sentido. Espero que abra las puertas de las emociones de aquellos con los que compartiste vivencias y risas las pequeñas historias de nuestro pueblo.
 Pepe Curro, ¡felicidades! Ahora la palabra es tuya.


PREGÓN FERIA DE GUARO 25 DE AGOSTO DE 2016

Sr. alcalde. Sres. miembros de la Corporación Municipal, autoridades, amigos visitantes, guareños y guareñas:
 Buenas noches.

Cuando el Sr. alcalde, Noé Oña, me comunicó que la Comisión de festejos había acordado que fuese yo el pregonero de la Feria de Guaro del 2016, la verdad es que me quedé sorprendido, para acto seguido, sin dudarlo un momento, aceptar tan alto honor. Quiero agradecer al Sr. alcalde y a su Equipo de gobierno, la oportunidad que me brindan de ser el pregonero de esta maravillosa feria de Guaro. Agradecerle no solo esta oportunidad, sino el honor de incorporarme a esos guareños que fueron pregoneros de esta feria y a quienes deseo manifestar mi más profundo reconocimiento. Ellos supieron, con acierto, nostalgia, maestría y buen humor alabar a nuestra Feria y a nuestro pueblo.
 ¿Qué digo yo que no hayan dicho ya los pregoneros que me precedieron? ¿Y después de toda la Historia de Guaro, tan bien contada por nuestro insigne historiador y paisano José Naranjo, Pepe el Ditero? Tras esto, solo se me ha ocurrido hacer tres cantos: El primero a Guaro y su Feria. El segundo a sus gentes y honor a sus apodos. Y el tercero a sus mujeres.
Una voz dentro de mi corazón me fue dictando todos aquellos recuerdos y vivencias de los años que pasé en nuestro querido y siempre añorado Guaro. Así espero que, al igual que yo, podáis rememorar con cariño aquellos viejos tiempos.  
Soy consciente de que descuido los hechos más relevantes de la historia de Guaro, pero han pasado algunas décadas, y mi estancia en el pueblo, contando parte de mi niñez y juventud, se centra en las anécdotas de los casi 23 años que compartí con vosotros.
Este Pregón es un homenaje a todas las personas, antepasadas y presentes, de nuestro querido pueblo, que en ese momento vinieron a mi mente. Muchas no aparecerán, descuidos de mi memoria caprichosa, pero no es mi intención omitir a nadie. Otro detalle: el relato de mis recuerdos no guarda orden cronológico. Según fueron emanando mis recuerdos, así los fui escribiendo.
Espero y deseo que sea de vuestro agrado. Este humilde Pregón lo he redactado con toda la ilusión y cariño que pude poner en el empeño, por eso os hago llegar con un ¡VIVA GUARO!, el pueblo que nos ha visto nacer y crecer por sus calles blancas, empedradas y empinadas de las que tan grato recuerdo guardamos todos.
Y, aquí me tenéis.

1. CANTO A GUARO Y SU FERIA

En litoral malagueño - llamado Costa del Sol - al pie de la Sierra Blanca - se extiende tu población.
Villa de Guaro te llamas - de remota fundación - donde el moro dejó en ella - vestigios de su esplendor.
Después de mora, cristiana - cuando el cristiano tomó - a san Sebastián Patrono - nombraron tu protector.
Tus aires puros y tibios - y tu renombrado sol - es lo que caracteriza - a este andaluz rincón.
Los aromas de tu sierra - y de azahares su olor - te convierten en delicia - de aquel que te visitó.
En primavera tus campos - con sus almendros en flor - es elogio de turistas - de belleza y admiración.
Olivos de recios troncos - plantados desde hace siglos - cubren sus campos de verde - de esta tierra en que nacimos.
Y desde la Cruz del Puerto - Cristo contempla la Villa - a la que guarda y protege - por la fe de sus familias.
En este suelo que veneramos - todos tus hijos hoy con ardor - te elogiamos y te cantamos -con nuestras voces de amor.

1.1 LA FERIA DE GUARO

Después de este canto a Guaro, ¿qué cuento yo de su Feria que no lo hayan hecho los que me precedieron?  Para evitar repeticiones que todos conocéis, y que nos llevaría tiempo, solo voy a recordar algunas anécdotas ocurridas en la del año 1962, aquella feria en la que tuve el honor de hacer su presentación y formar parte de la Junta de Festejos, (mi agradecimiento a D. Ángel San Linos por sus consejos y colaboración). Aquella feria que con una asignación de 25.000,00 pesetas (150,00 €), un presupuesto muy ajustado, sin lugar a dudas, pero hay que tener en cuenta que el presupuesto municipal del municipio era de 363.794,01 pesetas (2.186,00 €). No contábamos con un céntimo de más. Aun así, se consiguió hacerla alegre, sencilla y divertida, con muchos niños, jóvenes y adultos todos luciendo sus mejores galas.
Días antes del comienzo de la feria los vecinos blanqueaban las fachadas de sus casas. Y siguiendo la costumbre, todas las mañanas los mismos vecinos barrían, con escoba y escobones de casa, el trozo de calle en torno a sus puertas, recogiendo los cagajones, cagarrutas y plastas de vacas, que los animales depositaban a su paso. Eran tiempos muy difíciles, pero la higiene y limpieza se cuidaban mucho.
Por las mañanas, nos despertábamos al toque de Diana floreada, interpretada por la Banda de Música de Alozaina, que nos deleitaba con alegres pasacalles, y con los disparos de cohetes. Se sumaba al estruendo una cabalgata de gigantes y cabezudos  que recorría  algunas calles del pueblo, acompañada por el griterío y alegría manifiesta de todos los chiquillos, y jóvenes.
Por las noches, en la Plaza, sobre una tribuna o tablao construido con vigas y otros artilugios, entre los quioscos de mi tío Kilio y Juan el Cojo Pavero, varios músicos de la Banda formaban una orquesta, que con un repertorio muy variado y escogido amenizaban la fiesta. No me olvido de Antonio, ni de Diego, ni de Jorge, hermanos de la mujer de Paco el Ditero, que igual que ella eran guapos, bien parecidos, simpáticos y buenos profesionales.
Al son del compás de la música, se bailaban todos los estilos, siendo el rey de ellos el pasodoble. Sin olvidar el baile de la patata en que las parejas participantes la sujetaban apoyando entre sus frentes. Ganaba quien conseguía mantenerla. Era una gran verbena.
Perdonad, pero no puedo evitar, antes de continuar, el recuerdo que desde este balcón viene a mi memoria. Como si fuera ayer, veo el quiosco del Cojo el Pavero, a quien reapodé como El Kremlin, por las conversaciones sobre política que allí manteníamos. Por aquel entonces, este tipo de charlas estaban prohibidas y perseguidas. Y el quiosco de mi tío Frasquito, el Kilio, donde me refugiaba muchas veces huyendo de algún castigo por alguna, de tantas, travesuras cometidas. Permanecía escondido en él hasta que me ponía muy pesado. Entonces mi tío me decía: “Lee lo que dice en esa caja”. Yo, inocentemente, leía en voz alta: “Haga frío o calor la lechera es siempre la mejor”. Acto seguido me reprendía: “Me cago en la madre que te parió...” Y a poner pies en Polvorosa, no sin antes evitar irme a mi casa donde mi madre me esperaba para darme una paliza con la alpargata que me dejaba marcada la marca Ardilla y el número 35; menos mal que era solo el número 35, que, si no, me deja marcada la tabla de multiplicar. ¡Qué bueno debía ser para merecerme estos castigos! Lo mejor de todo era el sueño que me entraba y lo relajado que me dejaba después de la “tunda”.
Recuerdo también que mi tío Fernando Chocholoco. en el puesto que montaba, colocaba un tablero con barras de turrón, y quien acertaba mediante el lanzamiento de monedas ganaba una. ¡Qué difícil era! ¡Qué listo era mi tío Fernando!
Continúo desde otra tribuna especial, vamos a llamarla de honor, situada en el muro que limita la plaza con las casas de Coscón, Juan Pascual y La Manga, y un anfiteatro en el muro delante de las casas de Millán y el Rechino. En esos lugares muchas mujeres, bajando del Cerrillo, La Torre, La Sierra, Castillejos y tantas otras, tomaban asiento, se acomodaban para presenciar los actos de la feria, montaban su taller de corte y confección donde iban cortando los trajes de todas las medidas y comentaban, con todo lujo de detalles, los atuendos de los feriantes y veían bailar las parejas, bien separaditas. Que corriera el aire, de lo contrario el cura (nuestro alguacil moral) nos mandaba a rezar 7 Padrenuestros, un Ave María y no sé cuántos Glorias.
Cambiando de sintonía, gracias a Ana Puga que me lo recordó, voy a relataros una historia verídica. Muchos recordarán que siempre se contrataba a la Banda de Música de Alozaina para que viniesen a tocar a la Feria, y que era costumbre asignar a cada componente de la misma a una casa, para que le diesen de comer durante los días que duraba el festejo. Como vengo repitiendo: el presupuesto municipal era muy justito.
Pues bien, a casa de mis padres llegó una bellísima persona y buen profesional, de nombre Alfonso. Pocos días antes, mi padre había sacrificado una guarra pequeña, a la que habíamos puesto la Tonta, debido a un defecto que tenía que le obligaba a llevar la cabeza ladeada. Se sometió a la inspección veterinaria para su análisis correspondiente y proceder a su consumo. Pero, como en todas las casas se cruzan afectos con manías, la de mis padres no iba a ser una excepción. Algunos de nosotros, por consideraciones con el animal, decidimos no probar bocado de la matanza. Sin embargo, no eran tiempos de dispendio y había que comerse como fuera aquellos productos. Mi madre, que cocinaba muy bien, pensó que aquellas carnes se tenían que consumir fuera como fuera. Por aquel entonces no existían los frigoríficos. Aprovechando la ocasión, colmó de sobreatenciones al invitado y todos los días desde el desayuno hasta la cena, servía a Alfonso unas opíparas comidas, de tal calado, que, una vez finalizada la feria, este buen hombre contaba a sus amigos: ¡Qué suerte había tenido con la familia que le habían asignado, lo bien que era atendido y, sobre todo, lo bien que comía! El caso es que, sin considerar el pesar de algunos de nosotros, a lo tonto a lo tonto, Alfonso se jamó a la Tonta
Y para terminar con este canto a la Feria, os quiero hacer un último comentario. Muchos recordaréis que, en el Guaro de aquel entonces, para ser reina de la Feria había que estar emparentada con alguna de las familias del alcalde, concejales, autoridades o familias pudientes, como les llamábamos. Yo quise romper con esa tradición tan poco democrática, a sabiendas que a algunos no les iba a gustar. Me iban a dar la del pulpo pero afronté la idea y opté por elegir a una niña guapísima y elegante que vivía en el Castillejos. No pertenecía a las familias pudientes, pero era guapa de justicia y se lo merecía. Finalmente se proclamó Reina de la Feria de Guaro del año 1962 a Anita la Justa. ¿A que acerté ,verdad? Años después volvieron a las andadas… y a seguir con la tradición del poder.

2. CANTO A SUS GENTES Y HONOR A SUS APODOS

Quiero recordar a personas que de una u otra forma dejaron huella en mi vida, y a todas las nombraré con el nombre o apodo con el que eran conocidas. Pero esto no es óbice para que dentro de alguna celda de mi cerebro, y sobre todo en mi corazón, todas aquellas personas que no se vean reflejadas en este pregón, sí tienen su sitio, y cada vez que alguna de ellas venga a mi memoria tendrán su lugar privilegiado y los recordaré con cariño.
MIS PADRES Juan el de la Puente y Encarnación la Curro, mis hermanos Paco y Remedios, que con tanto orgullo llevaron siempre el haber sido Maestros de su pueblo.
MI MUJER PEPITA, quien, aunque cartameña de nacimiento, se siente guareña de sentimiento, gracias por ser el faro que siempre me ha guiado a buen puerto. Mis hijos por ser el motor de mi vida.
MI FAMILIA, PATERNA Y MATERNA. A mi tío José por los panales de miel que me daba. A mi primo Antonio el Correo por ser el compañero que me acompañó en las diabluras y travesuras. Éramos dos buenos elementos.
MIS MAESTROS, D. Joaquín Puga Juárez, D. Mariano Ortega López y D. Ignacio Viscarret Seminario, más conocido por el Etcétera.
JUAN EL DE LA CAYO. ISABELITA LA CAYO, ANITA LA TERESA, MARÍA MANCILLA, ANTONIA LA RUBIA LA PEPETA Y ROSITA. Jamás las olvidaré.
FRASQUITO EL PRACTICANTE. Su nombre quedará grabado en los anales de la historia de nuestro pueblo.
MIGUEL CASCARILLA. Recuerdo, cuando, armado de una faca, procedía a la matanza de algún que otro cerdo.
ANDRÉS MEDINA. Al primo Andrés Medina, como lo llamaba mi padre. Vaya mi agradecimiento así como a su mujer, por lo bien que me recibían cada vez que iba a visitarlos a su casa en Algeciras. 
SEBASTIAN CACITO. Nunca olvidaré a este buen hombre que hacía viajes, casi a diario, desde Alhaurín el Grande a Algeciras, y que en más de una ocasión aprovechaba para venirme con él para disfrutar de algún permiso. Y, sobre todo, un día en que la hambruna apretaba, al llegar a la Butibamba me dijo: “ Vamos a llenar las alforjas”. Para acto seguido invitarme a un buen plato de huevos fritos, con lomo y patatas fritas. 
SALVARITO EL PIMENTON. Que a sabiendas que mi padre le podía llamar la atención, como sabía que me gustaba correr al caballo, me cogía y montados los dos emprendíamos alguna que otra carrera.
ANTONIO EL PANCHO el inigualable, irrepetible y sin par Pancho. ¡Cuántos días pasamos junto a él en la salita donde tenía la barbería!!; Bartolo el de la Mondeña, Pedrito el de María Engracia, Miguelito Vidales, José el Larito, José el Sacristán, Dominguito el del Cine, Pedrito el Cabezón, y tantos y tantos amigos. Charlábamos, contábamos historias, nos gastábamos bromas, nos reíamos, y poco a poco nos fuimos formando como hombres.
PEDRO BOTIJA y las trilleras que cantaba: “A la mujer la comparo – lo mismo que la cerveza – que si le quitas el tapón – se le va la fortaleza.”
JUAN EL NAVEO . SALVARITO EL CHAVARRÍO. PEDRO EL TABLETO. JUAN EL TONTO. PEPE FUELLE .PACO EL TONTO. ANDRÉS EL DE JOSEFA FLORES. PEPE EL PELUSO, a quien le tenía y tengo un gran aprecio, así como a su madre y a su hermana Ana. FRASQUITA LA MALUCA. SALVARITO EL BOMBO. PACO EL LIEBRO .EL MÚO DE LA ZORRITA.

Mi recuerdo y reconocimiento a aquellos hombres que supieron llevar con orgullo el ser guareños y dar ejemplo en los trabajos que realizaron con esfuerzos y conocimientos en todos los que acometieron:
Albañiles, barberos, barrenderos, camareros, carpinteros, economistas, maestros, médicos, obreros del campo y la construcción, pintores, policías, panaderos, practicantes, sacerdotes, taxistas, tenderos. Hombres que se distinguieron por la forma de hablar y siempre mantuvieron el deje guareño. Todos merecen ser recordados, sin excepción alguna, porque todos fueron los mejores embajadores de nuestro pueblo.
Mi saludo y recuerdo a todos los guareños que por encontrarse ausentes no pueden acompañarnos y disfrutar de estas fiestas. Saludo extensivo también a todos los que no habiendo nacido aquí, supieron elegir este pueblo para vivir, disfrutar de sus gentes, y adaptarse a nuestras tradiciones y costumbres.

2.1 HONOR A SUS APODOS

Tengo 473 registros, entre familias y apodos, sería interminable enumerarlos todos. Por eso, me he permitido hacer un resumen, para que de alguna forma se vean reflejados la mayoría de ellos, no sin antes hacer un comentario.
En nuestro pueblo es costumbre llamarnos por nuestros apodos. Por tanto, me vais a permitir que me dirija a todos vosotros y vosotras, usando estos motes, no sin antes hacer una breve introducción.
En Guaro –como en cualquier pueblo-, todos tenemos uno, a veces nos gusta, a veces no. Yo estoy muy orgulloso de los míos. A otros les sucede que su apodo pasa a ser el nombre por el que todos los conocen. Sabemos que para algunos el apodo forma parte de nuestra identidad.
Con suerte nos podemos sentir honrados de los motes que heredamos. Estoy seguro de que nuestros antepasados nos estarán esperando con los brazos muy abiertos, contentos de lo orgullosos que asumimos nuestros apodos y motes, a veces como “nuevos apellidos”  y en otras como “sobrenombres afectivos”.

Los apodos de este pueblo - todos muy bonitos son, - empezaremos con música - que es lo bueno y lo mejor, - para alegrarnos un poco - cuando estemos en reunión.
Tenemos el papachín - y el tambor para tocar,- y para entonar canciones - la tararala lalá.
Habitan en este pueblo - una buena autoridad, - que con los mismos apodos - se nombran en realidad.
Hay curas, obispos y frailes, - conde, sargento, quintos y capitán, - con el brigada, coronel y el civil - termina la autoridad.
En colores por sus caras - y también por sus cabellos, - hay negros, castañas, rubios, canas,- y un buen número de morenos.
Animales también hay - no muy pocos y bonitos, - corderos, liebres, conejos, - gato montés y pajaritos, - garduñas, bichas, ratones, - zorras, monos y otros bichos.
La pajarita, el rucho y el cuco, - el águila, el chivero y la gorrina, - y con la culebra señores - los animales terminan.
Utensilios de cocina - hay un número chiquito, - paleta, tenaza, sartena y cacito. Y se me viene a la mente - en ocasiones oportunas, - que hay pimentón y comino - y también matalahúga.
Antes de seguir adelante - dejándonos motes lindos,- mencionaremos las flores - que son apodos bonitos. - Celestina, romero, rosa - Clavelito y lirio,y sin olvidar al célebre capullito.
En armas de fuego hay muy pocas, - solo dos, - tirabala es el primero - y el segundo es el cañón.
Hay también en los apodos - gallardos nombres bonitos, - guapas, feos, grandes, duendes, - chatos y pulidos, - manogorda, la bendita, - patasgorda y el bonito, - a quién le dicen la franca - napoleón y el porrino.
Hay apodos de verano - que es la nieve por ejemplo, - y también la calentita - que es un apodo de invierno.
A quien le dicen los pinchos, - chocholoco, chochoarroba y romana, - el portalo y la hormiguita, - cara sucia y la toscana.
También hay la zapatera - y a quien le llaman botija, - a quien le apodan montana, - la rita y la chavarría.
A quien le dicen rechinos - que es más que chino, yo pienso, - el caracol y la cubana, - la coineña y el condeso.
Sigue después la marrueca - con el jilo y el rajao, - el jilaó y el roío, - y también el remendao.
El palmero y la bernala, - la parchanta y el correo, - la gamanza, la juandoña, - el caoba y el naveo.
También hay la confitera, - la pepeta y la carpina, - el garduño y la paleta, - el orejón y la porrina.
El pimpollo y la cascarilla, - el quico y el cabezón, - la boega y la mellá, - los ramiles, kilio y el coscón.
También está la pantisca, - la teresa, la mondeña y el dientíto, - la morala, la paría, - la rarra, aúco y el pijo.
Debemos sentirnos orgullosos - Sin olvidar un instante – que tenemos un hospital - con cirujano, médico y practicante.
Y quedan por clasificar - faltándome una “mijilla”, - azucho, berlanga, cagalina, - costanzo, duende, pestañita, - marza, pantisco, justa, turrilla, - papela, sabere, suave y tanita.
Y si alguien toma como ofensa - verse en estos cuatro versos, - piense que no es deshonroso - tener apodos, que en nada menguan, - el honor y valor de su dueño.

3. CANTO A LA MUJER GUAREÑA

También, tenemos que recordar a la mujer, a la abnegada mujer, al ejemplo de mujeres que dieron todo por nosotros aportando bienestar y progreso a nuestro pueblo; mujeres fieles y honradas esposas, amantes madres que son orgullo sin igual en los valores de este pueblo que tanto queremos. Mujeres del pasado, abuelas y madres que hoy son el ejemplo a seguir por las actuales guareñas. Mujeres humildes y sencillas vistiendo su delantal y vestidos oscuros, su pelo bien peinado recogido en un moño, cargando sobre su cuadril el cántaro y en la mano el botijo. Mujeres que zurcían y remendaban. Calladas, laboriosas y sufridoras, entregadas a las labores de la casa, y todas infatigables colaboradoras de la familia: en las faenas del campo, cogiendo almendras bajo un sol abrasador y de justicia, o padeciendo fríos y bajas temperaturas en la campaña de la aceituna; y que para aliviar el frío y evitar la congelación de las extremidades procedían con inusual diligencia a hacer fogatas donde poder calentarse. Incluso, se desplazaban con toda su familia a otras provincias en busca de un trabajo mejor remunerado. Y las más jóvenes, las que sacrificaban su formación y juventud trabajando para ayudar a la familia y ahorrar unos cuartos para poder comprarse el vestido y zapatos para la Feria. Mujeres que no conocieron el desánimo, que evolucionaron y adaptaron a los tiempos que les tocó vivir, que nunca se dieron por vencidas consiguiendo todos sus propósitos con trabajo, firmeza y constancia, porque siempre lo demostraron y porque así fueron y son las mujeres de Guaro.
Algunas de aquellas mujeres que además de estar entregadas a las labores del hogar, sacaban tiempo para divertirse con el fin de mantener las tradiciones de su pueblo. Cantaban y bailaban los fandangos, conocidos en Guaro por “chacarral”, acompañadas al compás de la guitarra que mi abuela Remedios Chocholoco les tocaba.

Va por ellas.

Guaro se llama mi pueblo - cuna del fandango viejo - que con alegría bailamos - conocido por guareño.
Y tú, barrio del Cerrillo - te puedes sentir orgulloso - pues en ti nacieron hembras - que hicieron al fandango famoso.
María Vidales, tú fuiste - bailaora de solera - brincando cual cabritillo - al son de las castañuelas.
También bailó el fandango - de ese tiempo que declina - La Lázara, La Alita - y Dolores la Colina.
Aunque no os conocimos - sabemos por referencia - que fuisteis unas bailaoras - de postín y de bandera.
Os recordamos a todas - hoy que lo antiguo está de moda - con gratitud y homenaje - y os tenemos en la memoria.
Con desenvoltura y gracia - fuisteis las reinas del baile - y la primera de todas - fuiste tú, María Vidales.

Ya que he mencionado la guitarra, os voy a contar el final bélico que tuvo. Mi abuela la guardaba como oro en paño, imaginaros lo que era tener una. Pues bien, mi tío Antonio el Correo, que por aquellos entonces no tendría más de 5 o 6 años, un día que estaba discutiendo con otro niño no tuvo otra idea que ponerle la guitarra de corbata. Y a correr, que me calientan el culo.


A las amigas de mi juventud: Manola la Porra, la niña de Carmen Mesa, Juanita la Juandoña, Ana la Pintora, Anita la Caraca, mi prima Remedios la Manta al Hombro, Anita Carretero, María la Aúco, Dolores la Peseta, Ana la Ramírez, Ana la Sartena, Isabel la del Roío, Anita la del Río, Mari Luz y tantas y tantas que sería interminable nombrarlas a todas. Y nunca olvidaré aquella chiquilla tan guapa que mereció ser la Reina de la Feria de Guaro del año 1962, Anita la Justa, que vivía en el Castillejo.

Y ya para terminar quiero dedicar este CANTO DE AÑORANZA A MI PUEBLO Y SUS MUJERES:

Entre olivos y almendrales - está situado mi pueblo - donde yacen mis troncales - y a los que siempre recuerdo.
Guaro llevas por nombre - y san Sebastián tu patrono - y no hay en el pueblo hombre - que no quiera llevar tu trono.
Y tiene cosas preciosas - solo se encuentran aquí - mujeres guapas y hermosas -  bellas flores de abril.
Malagueñas y andaluzas - guareñas de nacimiento – mujeres de gran bravura - con amor y sentimiento.



¡VIVA GUARO!
¡VIVA SU FERIA!
¡VIVAN TODOS LOS GUAREÑOS Y GUAREÑAS!
¡VIVA SAN SEBASTIAN SU PATRONO!




José Gómez Ocón
 Pepe Curro – Guareño