miércoles, 16 de mayo de 2018



PREGÓN A SAN ISIDRO LABRADOR DE GUARO, 2018




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LA ROMERÍA DE SAN ISIDRO




El quince de mayo, se celebra la festividad de san Isidro, patrón del campo, pero …
¿Quién era san Isidro? San Isidro Labrador, Isidro Merlo Quintana, (Madrid, 4 de abril de 1082, 30 de noviembre de 1172) nacido en el Mayrit musulmán, una fortaleza y un barrio al sur, La Almudaina, luego la Almudena, que sería el barrio civil, conquistado por Alfonso VI en 1085 al reino de Toledo, fue un labrador mozárabe que estuvo posiblemente al servicio de la familia Vargas y de otros tantos señores terratenientes como Francisco Vera en arrendamiento de tierras. Sus padres se llamaban Pedro e Inés y le llamaron Isidro por san Isidoro de Sevilla. Su trabajo como jornalero más mencionado por los biógrafos es a cargo de Juan de Vargas, y se realizó principalmente en el área de Madrid y alrededores. Se conocen algunos detalles de su vida por las alabanzas que indica un códice encontrado en la Iglesia de san Andrés en 1504, iglesia del arrabal de San Andrés (denominado como Códice de San Isidro y escrito a finales del siglo XII) y donde se denomina Ysidorus Agricola. Era conocido por llegar tarde al trabajo por la oración. En este documento se menciona que está casado con María Toribia, de Uceda, Guadalajara, a la que se le denominó santa María de la Cabeza, porque se sacaba su cabeza en procesión, tuvieron un hijo que murió muy joven, que la tradición dice ser san Illán y proporciona referencia de solo cinco milagros, siendo los demás añadidos posteriormente procedentes de la tradición oral durante su proceso de beatificación por varios hagiógrafos. Pese a que aún no estuviese santificado, los madrileños le rendían un culto desde el siglo XII que iba incrementándose rápidamente en siglos posteriores. Por ello, las autoridades eclesiásticas, municipales, la aristocracia madrileña y la corona real española lideraron su proceso de canonización en el siglo XVI. Milagros Sobre la figura del santo se han vertido muchas narraciones populares. La más conocida de ellas es la que nos presenta a un hombre muy piadoso que muy a menudo tenía que soportar las burlas de sus vecinos porque cada día iba a la iglesia antes de salir a labrar el campo. A veces, Isidro llegaba algunos minutos tarde al trabajo y sus compañeros lo denunciaron al patrón por holgazán.

Juan de Vargas, que así se llamaba el propietario de la finca, lo
quiso comprobar por sí mismo, y un buen día se escondió tras unos
matorrales situados a medio camino entre la iglesia y el campo. Al
salir del templo, le recriminó su actitud. Cuando llegaron al campo,
su patrón vio por sorpresa que los bueyes estaban arando ellos
solos la parte que le correspondía al buen Isidro. El patrón entendió
aquel hecho como un prodigio del cielo.

También es conocida "La olla de san Isidro". Se cuenta que cada
año nuestro amigo organizaba una gran comida popular donde eran
invitados los más pobres y marginados de Madrid. Sin embargo, en
una ocasión el número de presentes superó lo previsto y la comida
que habían preparado no llegaba ni a la mitad de los convocados.
Isidro metió el puchero en la olla y la comida se multiplicó
"milagrosamente", hubo para todos y más.

Así mismo, hay un relato que nos dice que en un año de sequía y
temiendo por la rentabilidad de la hacienda de su patrón, Isidro con
un golpe de su arada hizo salir un chorro de agua del campo. Salió
tanta agua de allí que pudo abastecer toda la ciudad de Madrid.
Analogía con dos textos de la Biblia; la primera es una analogía del
milagro de los panes y los peces de Jesús y la segunda de Moisés,
que, en el éxodo de Egipto hacia la Tierra prometida, golpeó una
piedra con su bastón y salió de ella agua para saciar la sed de su
pueblo.
En este apartado de "prodigios" no podríamos dejar de lado una
curación atribuida a san Isidro y que le valió la beatificación. En
tiempos del rey Felipe III (1578-1621) habiendo caído
gravísimamente enfermo, a su regreso de Lisboa, en Casarrubios
del Monte (Toledo), le fue llevado el cuerpo de San Isidro hasta su
estancia real, y el monarca sanó milagrosamente. La beatificación
tuvo lugar el 14 de abril de 1619, y tres años más tarde, el 12 de
marzo de 1622, el Papa Gregorio XV lo canonizaría.

Amor a los animales
Durante toda su vida de labrador tuvo un gran aprecio con los
animales. En ningún momento maltrató a los bueyes y a los otros
animales de trabajo de la hacienda, todo al contrario. Existe una
leyenda que explica que un día de invierno y mientras se dirigía al
molino con un saco de grano sintió compasión de los pájaros que
en la nieve ya no encontraban alimento y que estaban a punto de
morir. Isidro limpió un pedazo de tierra apartando la nieve y vació
allí la mitad del saco. Al llegar al molino resultó que el saco estaba
tan lleno de grano como antes.

Milagro de la Cofradía
 En cierta ocasión en que se celebraba un banquete en la
cofradía a la que Isidro pertenecía, Isidro se retrasó bastante por
estar haciendo oración en la iglesia. Mientras se dirigía
apresurado al lugar, fue seguido por un grupo de mendigos.
Tanta fue la tardanza que llegó cuando se había acabado. Le
recibieron con disgusto diciéndole que sólo le podían dar el
almuerzo a él, pues únicamente habían dejado su parte
reservada, siendo imposible dar nada a quienes le
acompañaban. Isidro contestó que su porción bastaría para él y
para el resto. Comenzó el reparto, habiendo para todos y,
además, sobrando.

• Milagro del Pozo
 En este milagro, aparecen Isidro y María orando
junto al brocal del pozo, al que se había caído su
hijo. Es un milagro impresionante, documentado
e inmortalizado por distintos pintores y que
refleja cómo el Señor actuó, al recibir las súplicas
de ese matrimonio destrozado ante la muerte de
su hijo ahogado en el pozo y al que sólo le
pedían fortaleza de ánimo para aceptar su
voluntad, momento en el que Dios les
recompensa, haciendo que las aguas subieran y
sobre ellas, el niño flotando.
Con alta probabilidad el pozo en el que ocurrió este milagroso
acontecimiento, que tiene 27 m. de profundidad y 3 de ellos de
agua, es el que hoy se puede ver en el Museo – Casa de San Isidro
y de Iván de Vargas, en la Plaza de San Andrés, donde falleció
Isidro.
En el códice se narra, igualmente, como mediador para obtener
lluvias en primavera.
San Isidro labrador fue al campo y se mojó, dice
el refrán.
San Isidro labrador reparte el agua y el sol, dice
otro refrán

Entre los estudiosos de su vida se encuentran: Alonso de Villegas,
Jaume Bleda, Jerónimo de la Quintana, López de Hoyos, Juan de
Ferreras.
El mismo poeta madrileño Lope de Vega en un poema
hagiográfico titulado Isidro (Madrid, 1599).
La narración de los milagros puede diferir unos de otros, y se
encuentra influenciada por la tradición oral popular.
Isidro
Lo más vivo del poema hagiográfico Isidro (Madrid, 1599), sobre la
vida del patrono de Madrid, San Isidro Labrador, escrito
en quintillas a lo largo de diez cantos son, sin disputa, los
fragmentos abundantes en que el poeta se acerca al universo rural
en que se mueve el santo; en efecto, Lope amó de todo corazón la
vida sencilla de los campesinos y ansió toda su vida el contacto
directo con la naturaleza. Pero este poema biográfico es algo más
que eso, ya que se halla sólidamente documentado: leyó todo lo
escrito anteriormente sobre el santo y tuvo acceso a los papeles de
la causa de beatificación recogidos por el padre Domingo de
Mendoza, comisario pontificio para la beatificación de Isidro:

Quintilla
No madrugaba a estudiar
Porque el alma es favorable
O a la vida saludable
Sino a ofrecer al altar
Y luego al trabajo amable

Que después de su oración
Iba al campo y en razón
De ser arar su ejercicio
Quiero que hasta en el oficio
Tenga Isidro estimación.

San Isidro es el primer laico casado llevado a los altares tras un
proceso de canonización instruido por la Congregación de Ritos.
San Isidro fue beatificado por Paulo V el 14 de junio de 1619,
fijando la celebración de su fiesta el 15 de mayo. Con tal motivo,
reinando Felipe III se celebraron unos festejos que sirvieron además
para inaugurar la remodelada Plaza Mayor de Madrid.
Los promotores de esta canonización fueron varios personajes del
siglo XVI, incluida la familia Vargas y la casa real de los Austrias.
El 14 de marzo del año 1622 fue finalmente canonizado por el
papa Gregorio XV, y

En 1960 el papa Juan XXIII le declara mediante bula como santo
patrón de los agricultores españoles.
BULA
AGRI CULTURAM*
PROCLAMACIÓN DE SAN ISIDRO LABRADOR
PATRONO DE LOS AGRICULTORES Y CAMPESINOS ESPAÑOLES
JUAN XXIII,
Para perpetua memoria
El cultivo del campo lo enaltecieron siempre con máximas loas los
autores eclesiásticos y profanos, aun los ajenos a la religión
cristiana. De él —no dudó afirmar el sapientísimo doctor San
Agustín—, de todas las ocupaciones, es la más sana y la más
honesta. Y en el más egregio de los escritores antiguos, en Cicerón,
se lee: "Esa vida rural que tú llamas agreste es muestra de
moderación, diligencia y justicia".
Ahora bien, este oficio de la agricultura, que tantas virtudes lleva
consigo, atraviesa en estos tiempos, en que se propagan por
doquier las más depravadas doctrinas y son legión los que todo lo
reducen a lo material, un grave peligro. Es, pues, necesario que los
agricultores, mientras realizan sus faenas del campo y recogen los
frutos cuya posesión es sumamente conforme a la naturaleza y a la
justicia, armonicen su vida según las exigencias de la religión y de
la piedad. Y para que esto pueda llevarse a efecto necesitan el
auxilio de lo Alto.
Considerando, pues, diligentemente todas estas cosas y recogiendo
a la vez el deseo de las hermandades de labradores, nuestro
amado hijo Enrique, de la Santa Iglesia Romana, presbítero
Cardenal Pla y Deniel, Arzobispo de Toledo, nos suplicó que
proclamásemos a San Isidro celestial, Patrono de todos los
labradores de España, en forma solemne, ya que este santo varón,
humilde y sencillo, aparece ante ellos como ejemplo luminoso,
simultaneando con las faenas del campo, que realizaba
diligentemente, el ejercicio eminente de la obediencia y de la
caridad.
Y así Nos mismo, que hemos nacido de familia dedicada a la
agricultura, oficio el mejor, el más fecundo, el más dulce y el más
digno del hombre aun del hombre libre—son palabras de Cicerón—,
con el mayor placer hemos determinado acceder a estos deseos.
Así, pues, oído el parecer de la Sagrada Congregación de Ritos,
conscientes de la situación y después de madura deliberación por
nuestra parte, y con la plenitud de la potestad apostólica, en virtud
de estas letras, y para siempre,
Confirmamos y declaramos a San Isidro Labrador celestial Patrono
ante Dios de los agricultores y campesinos de la nación española,
con todos los honores y privilegios litúrgicos que, lógicamente,
corresponden a los patronos de hermandades o asociaciones, sin
que nada obste en contrario.
Esto mandamos y determinamos, decretando que las santas letras
sean permanentemente firmes, válidas y eficaces y que alcancen y
obtengan plenos efectos. Y que favorezca a todos aquellos a los
que afecta o pudiera afectar desde ahora y para siempre y que así
habrá de otorgarse eficaz y definitivamente, y, además, que desde
ahora será sin valor todo cuanta otra autoridad, a sabiendas o
ignorante, pudiera intentar contra lo dicho.
Dado en Roma, junto a San Pedro, bajo el anillo del Pescador, el
día 16 de diciembre de 1960, de nuestro Pontificado el tercero.
Domenico, Cardenal Tardini,

Su cuerpo es empleado en procesiones del siglo XV para
hacer rogativas por la lluvia en Madrid, su popularidad se extiende
posteriormente.

Isidro labrador fue un santo zahorí, pocero, taumatúrgico,
(milagroso) y hacedor de lluvias. Hombre sencillo y bienhechor de
los pobres empezó a ser venerado por el pueblo de Madrid unos
cuarenta años después de su fallecimiento.
La canonización llevó a una labor de asiento documental de parte
de las dudas existentes sobre la vida de San Isidro, e
institucionalizó una gran porción de la tradición oral de siglos
anteriores. Fray Domingo de Mendoza, comisario nombrado por
Felipe II para la canonización, se sospecha tuvo inventiva a la hora
de reconstruir la biografía del Santo que ha llegado hasta nuestros
días.
Los patronazgos que representa en diversas ciudades del mundo,
así como las festividades que se celebran su el día 15 de mayo, por
ser el día en el que parece ser que su cuerpo incorrupto se trasladó
a la Iglesia de san Andrés. Los restos del santo residen en el altar
mayor de la Colegiata de san Isidro en un arca mortuoria.

Otros patronos/as del campo

La Virgen de Araceli es la patrona del campo andaluz. Se celebra
el primer domingo de mayo y ya desde 2 de abril 1589 se le bajaba
a Lucena para pedirle en caso de sequía, la imagen había venido
en 1562 desde Italia.

La romería de san Isidro

La fiesta de san Isidro se celebra en la provincia de Málaga en
muchas localidades, como Periana, en donde arrojan al santo su
peso en trigo para agradecer la buena cosecha de aceitunas y
melocotones.
Muchos pueblos celebran su feria, como Estepona, Churriana
Otros con distintas romerías como Estación de Cártama, Alhaurín el
Grande, Ardales, Alameda, Archidona, Almogía, Nerja… Es un día
grande del campo malagueño.
La Hermandad de Labradores era la encargada de la organización,
hoy en día es la Hermandad de san Isidro.
La Hermandad de Labradores de Guaro y la Cooperativa
Las hermandades sindicales locales aparecen en 1944. Derivan del
Fuero del Trabajo. Estaban encuadradas en la Central Nacional
Sindicalista (C.N.S.).
Las funciones de las hermandades eran:
Las de relacionarse con el Servicio Nacional de Productos Agrarios.
Contratar guarderías rurales.
Gestionar las básculas de pesos.
Preparar las cartillas del agricultor.
Gestionar los contratos del seguro colectivo contra fenómenos
atmosféricos, pedrisco, e incendios.
Al cargo de la Hermandad, estaban el presidente y el secretario.
Estaban relacionados con la creación de cooperativas agrícolas. En
Guaro, en tiempos del presbítero don Miguel León (23 de octubre
del 57 a 8 de agosto del 60) y con la coordinación de Antonio Salas,
se creó la cooperativa local allá por el comienzo del sesenta. Se
compró un terreno a la viuda de Francisco Gómez, Frasquito
Pincho, en lo que hoy en día es el local de la Peña Flamenca de
Guaro, que anteriormente tuvo como sede el Juzgado local.
Domingo Ruiz Ocón, José Lara Gómez, Andrés Mesa Flores,
Fernando Jiménez el Mayor y Fernando Jiménez el Menor, así
como José Domínguez Mancilla fueron presidentes de la
Hermandad.

La Hermandad de labradores era la encargada de celebrar la fiesta
de San Isidro.
Siendo presidente de la Hermandad Andrés Mesa Flores, se
compró la imagen de san Isidro, que llegó a su casa y, desde allí, a
la iglesia de Guaro y se estrenó saliendo al Calvario de Sotornil, y
ese día llovió. Corría el año de 1953 y eran párrocos don José
María Muñoz, primero y don Francisco Echamendi, después
Las Hermandades de Labradores desaparecieron con la llegada de
la Democracia y los sindicatos libres.
La romería de san Isidro
Cuenta con una tradición no muy antigua. En los años cincuenta se
llevaba la procesión a Sotornil, donde estaba el Calvario y se hacía
el Vía Crucis en Semana Santa. Se le sacaba para darle gracias por
la cosecha o pedirle por la nueva o por la lluvia, agua de mayo, la
lluvia de primavera. El pueblo terminaba en el molino de La
Sociedad el Porvenir de Guaro y el resto era campo y ahí se
llevaba.
En los sesenta, se engalanaba una carreta de bueyes, de la familia
de los Gómez, hombres que vivían en el río Grande y que
colaboraron hasta el final con dicha celebración, primero, con
carretas por la carretera, y, luego, con tractores, bien por la
carretera, o por el camino del Río.
También fueron carreteros de la romería Sebastián Mala y José
Chivero.
La romería era un motivo para reunir a las muchas familias que
vivían en el Río con las del pueblo. No tenía el carácter de la
Verbena de san Juan el 24 de junio, era algo mucho más sencillo.
Hoy sale desde la fuente de San Isidro, construida en 1959 por el
alcalde Juan Ruiz Medina, hasta el Río por el camino de Río
Grande con numerosas paradas que se compensan con un
aperitivo, unas cervezas o un buen trago de agua. Acompañan
romeros y caballistas, niños/as, jóvenes y mayores. La llegada a la
Alameda se celebra con estruendo de cohetes y vivas al santo; el
pueblo espera a los romeros para continuar con la fiesta.
El lugar inicial de la romería
Era la zona de la alameda del charco de Tomás, un lugar más
inhóspito, por las piedras del río y una alameda mucho más
pequeña, aunque era el lugar del sanjuaneo de toda la chiquillada
de Guaro, era una romería de un solo día ya desde la alcaldía de
Pedro González y la de José Carretero. Ya se instalaba un puesto
de bebidas para recoger fondos para la Hermandad.
Luego pasó a la alameda de San Isidro, en donde ya, en el 1992, se
construye la ermita de San Isidro en la alcaldía de Sebastián
Rueda, y el chiringuito para las bebidas y aperitivos. Los puestos de
helados de Andrés y Paca, con chuches para los niños y juguetitos.
La fiesta
Las familias llevan comida para el día; algunos chiquillos más
atrevidos se regalan un buen baño, aún con el agua fría; las
barbacoas humean, primero en la ribera y luego en las de obra y
con permiso de la autoridad, los concursos de pesca de barbos a
mano; el castillo hinchable para los pequeños y las acampadas que
se suceden desde el puente a la alameda. Los campistas reservan
su terreno días antes para instalar sus tiendas y comidas. La
Hermandad organiza, el domingo, una gran paella para todo el que
se acerque; ofrece un servicio de microbús para que nadie se
quede en Guaro por falta de transporte y dispone de protección civil
y vigilancia: toda una gran organización.
En la romería antigua no había música; en la moderna, sí. Muchas
veces ha amenizado Antonio Ruiz El Salas, nuestro cantante más
popular de canción española y de Manolo Escobar. Hoy en día,
contamos con el grupo de baile Alquería y con otras orquestas y
coros rocieros que amenizan la verbena.
La romería concluye el domingo con la solemne misa en honor de
san Isidro en la alameda y ermita. Los romeros se reúnen en torno a
ella y agradecen su intercesión, que este año, seguro, san Isidro ha
intervenido porque teníamos el campo seco y los veneros agotados
Se recoge los campamentos; se traslada al santo a la carreta; se
arma la romería y vuelta al pueblo y a San Miguel ya por la
carretera.
Para terminar, quiero recordar a aquellos que vivieron el momento
más triste de la romería que acontece en el año 2006: dos vecinas
mueren en un desgraciado accidente cuando el tractor de Miguel
Gómez pierde los frenos y arrasa a parte de los romeros que están
cerca: Fuensanta, esposa de Miguel, e Isabel Rosa fallecen, y una
tercera persona foránea es herida grave.
Que Dios les tenga en su gloria y que san Isidro vele por ellas. Sus
nombres estarán siempre en el recuerdo de todos los romeros y
vecinos de Guaro.
¡Viva San Isidro y su Hermandad!

Guaro, 15 de mayo de 2018
José Naranjo Bandera

lunes, 19 de marzo de 2018

Pregón de Semana Santa 2018 de Ana Fernández Najarro








Pregón Semana Santa Guaro 2018 por Ana Fernández Najarro "La ...

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hace 1 hora - Subido por José Francisco Naranjo Bandera
Domingo, 18 de marzo de 2018, solemne pregón de Semana Santa a cargo deAna Fernández ...




PREGÓN DE SEMANA SANTA 2018, GUARO ANA FERNÁNDEZ NAJARRO

Señor,
Por tu divina pasión,
Por tu entrega y amor,
Por tu santa misión,
Te dedico este pregón,
Con todo mi amor.

Padre Pepe Amalio, hermano mayor, hermandad, fieles de la parroquia de Guaro:
He tenido el honor de ser llamada por esta nueva hermandad, a la que le deseo todo lo mejor, a ofrecer este pregón a nuestra Semana Santa, a proclamar nuestra fe en Cristo, en su madre, María Santísima de los Dolores y en su muerte y resurrección.

Es la primera vez que se realiza este acto solemne y me siento ante el papel pensando qué podría transmitir a mis paisanos y paisanas. Me llega el recuerdo de los mayores, de mis abuelas, de mis padres, de mi tías y de los míos propios.

Comienzo con la emoción que nos alcanzaba el Miércoles de Ceniza, cuando nos preparábamos para la Semana Santa: el ayuno, la abstinencia de comer carne los viernes, la radio, que acompañaba con música sacra y abandonaba la alegría; eran cuarenta días de preparación a la Pasión.

El Santo Vía Crucis del Viernes de Dolores que nos lleva a la Semana de Pasión. Via Crucis que hacíamos al Calvario que teníamos al final del San Antón, en donde se enmarcaba la Cruz y que hoy en día es parte del recorrido oficial del Domingo de Resurrección.
La oración está en el diálogo con Dios; el ayuno, en mejorar y cambiar hábitos.

La celebración de la Semana Santa en Guaro es muy antigua.  En el año de 1650, vivían holgadas las cofradías del Santísimo, Nuestra Señora del Rosario y la de la Vera Cruz, según me refirió el padre D. Lisardo Guede, párroco de mi parroquia de San Lázaro en Málaga.
En los años 30, se celebró en alguna ocasión la Semana Santa en vivo. El sacristán, don José Santana, fue el actor que interpretó a Jesucristo. María “la de Alonso” interpretaba La Verónica y María Bernal era María Magdalena, entre otros. El pueblo participaba como hacíamos con el Belén Viviente.

Domingo de Ramos

Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, la ciudad de la paz; los niños y niñas gozosos con su ropita nueva, si no estrenábamos se nos caían las manos, las ramitas de olivos bendecidas, que se guardaban hasta el año siguiente en lugar principal de la casa.
Las palmas bendecidas que recuerdan el saludo al Salvador en el comienzo de su vida pública, la alegría del triunfo y la felicidad de sus discípulos.
Salida de la procesión en hileras alrededor de la iglesia o en el recorrido oficial, alegría en los rostros de ver a Jesús triunfante en Guaro también, en las almas de los que nos siguen desde arriba y que gozan ya de la presencia del Padre.
Jesús lo invade todo: nuestra fe y devoción por un ser único en la tierra, ejemplo de todos y camino para la salvación.Dios es Amor y el amor es el camino de la salvación, ¡Hosanna, Jesús! ¡Hosanna!



Nuestra Semana Santa no dispone de actos solemnes el Lunes, Martes y Míércoles Santo, por lo que pasamos al Jueves Santo, día grande de la Semana Santa de Guaro.




JUEVES SANTO

¡Silencio de campanas, turno de la matraca que recorre las calles de Guaro avisando a los cultos y oficios, silencio de campanas!

Previo a las procesiones, asistimos a la representación, en forma de auto sacramental antiguo, de la última cena de Jesús y sus discípulos.

Las lecturas de este día son muy especiales:
La primera es del libro del Éxodo (Prescripciones sobre la cena pascual),
La segunda lectura es de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios (Cada vez que coméis de este pan y bebéis de este vino , proclamáis la muerte del Señor)
El salmo responsorial: El cáliz que bendecimos, es la comunión con la sangre de Cristo.

El evangelio es el momento del lavatorio de pies a los discípulos, que adquiere un destacado simbolismo dentro de los oficios del día, en el que se recuerda el gesto que realizara Jesús antes de la última cena con sus discípulos.
El evangelio de san Juan Evangelista nos lleva a la última cena, al mensaje de amor, a la traición de Judas Iscariote, al dolor que le espera tras el beso de muerte de Judas, a la negación de Pedro tres veces antes que el gallo cantara, a lo que estaba escrito y se iba a cumplir, al fin de la cuaresma y el triunfo venidero.

Una vez se ha repartido la comunión, como de costumbre, el Santísimo Sacramento se traslada desde el altar donde se ha celebrado la misa, en procesión por el interior de la iglesia, al llamado "altar de la reserva" o "monumento", un altar efímero, que se coloca solo para esta celebración, que debe estar fuera del presbiterio y de la nave central, debido a que en la celebración del Viernes Santo no se celebra la eucaristía.

Antiguamente, el alcalde del Guaro recogía las llaves del Sagrario y depositaba la vara de mando en la iglesia hasta el Entierro de Jesús.

Se establece un turno de vela, de acompañamiento a Jesús con la mayor devoción, con el mayor respeto y el mayor dolor. El monumento se adorna de manera sencilla y con mucho amor. Las mujeres y hombres de Guaro velan al Salvador.

La iglesia de San Miguel Arcángel permanece abierta toda la noche. Los fieles se reúnen en torno al monumento a Jesús, acompañan al Salvador se alternan en la vela al Señor, como lo hicieran sus discípulos en el sepulcro.
Monumento de pasión,
Monumento de dolor,
Dolor del pueblo de Guaro,
Angustia en el corazón,
Jesús yacente en su templo,
Contempla nuestro dolor.

Procesión de “Jesús Cautivo “El Nazareno” y María Santísima de los Dolores”

La procesión de Jesús Cautivo “el Nazareno” es la primera de nuestra Semana Santa que se acompaña con imágenes. Nuestras imágenes son recientes, de 1940 en adelante. Las anteriores fueron quemadas el 19 de marzo de 1936. Una vez pasada la Guerra Civil, el pueblo de Guaro decide retomar sus imágenes con donaciones populares o de donantes particulares que costearon los gastos de cada imagen.

En el caso de Jesús Nazareno, fue por colecta popular del pueblo de Guaro en la época de don Florencio, cura de los años 40. Esta imagen ha sido reconocida recientemente como una obra de arte de Navas Parejo, de la escuela granadina, el mismo que hizo El Chiquito de Málaga.

Jesús se prepara en su trono; las camareras: Paquita “la del Cine”, María “la Carpina” (q.e.p.d), María “la Rita", y Anita “la Felipe” y demás colboradoras disponen las vestimentas; los tronos se engalanan con sus flores y antorchas; los hombres de trono se disponen a acompañar a Jesús por las calles de Guaro. Baltasar, Diego "el Toscano",Juan "Coscón" y Antonio "el Correo" reúnen a los hombres de trono, siempre dispuestos a colaborar con nuestras imágenes, les avisan, les dan sus trajes de nazarenos, sus horarios, sus relevos, sus bocadillos…

Atención del maestro de trono, que guiará a los costaleros en los momentos de dificultad como la salida, el paso por calle Iglesia, la bajada a Una Acera, calle Teja, Avenida de Andalucía, lugar de espera de los que no hacen el recorrido completo y se integran en este momento. La Plaza, lugar de reunión del pueblo,albarrada plena, es nuestra Tribuna de los pobres. Millán-Peña, Barranco y Parras conducen a la subida por calle Málaga y los giros en calle Enmedio que baja por calle Pósito y llegada a la Plaza de la Iglesia, donde se congrega el pueblo y recibe a sus imágenes con el sonido del himno de entrada interpretado por la banda de música o la de cornetas y tambores, que echamos de menos en nuestro pueblo y queremos restaurar:Guaro se lo merece y su Semana Santa más aun.

La saeta, canto de dolor, silencio del pueblo, voz del alma que sale del Rubio de “Chiribenítez” o de Manolo “el Gitano”, ambos en el cielo, la saeta femenina de Isabel “la Ramírez”, la de Ana Villalón, mi bisabuela paterna, a comienzos del siglo veinte, cantada desde el suelo, en la esquina de su casa en calle Barranco y que decía así, según me refiere mi tía María “Cascarilla”:

En el patio de Caifás
está la Virgen llorando
escuchando la sentencia
que a su hijo le están dando

Este año de 2018 podremos escuchar la voz profunda de uno de los mejores saeteros de Málaga como es Bonela Hijo, cantaor que hemos podido escuchar en nuestro pueblo en festivales flamencos y que pondrá todo el sentimiento de dolor que impregna la saeta.

Procesión de María Santísima de los Dolores

La Virgen de los Dolores fue donada por
Isabel Carretero Guillén, la madre de Marmolejo, a la iglesia de Guaro. Imagen de Virgen Dolorosa que había adquirido en Málaga.
En 2008, se lleva a un taller de restauración; previamente, se realiza una colecta popular para ello, hecho en el que colaboran los hermanos/as de la cofradía.
La sorpresa fue mayúscula cuando el restaurador nos advierte que la imagen tiene un valor artístico considerable y que pertenece a la Escuela Cordobesa del autor Juan Martínez Cerrillo y es la imagen de la Virgen del Amparo, generosamente donada por el escultor a la popular cofradía de la Pollinica de Málaga en el año 1945 y desaparecida posteriormente.

VIRGEN DE LOS DOLORES

Madre dolorosa que sigue a su Hijo cautivo, torturado, humillado por las turbas judías y el ejército romano.
Madre que ve a su Hijo entregado a la masa que aclama a Barrabás, que ve a Jesús como un intruso en la fe judaica, que cuestiona a los mercaderes y a los hipócritas.
Madre que sufre, madre que se cambiaría por su Hijo para aliviarle el dolor.
María de los Dolores recorre las calles de Guaro en pos de su Hijo, acompañada de sus cofrades, de su pueblo que la sigue o la espera en una albarrada, una esquina, una plaza. María sufre con nosotros, se siente querida, rodeada de amor.
Hombres de trono que la llevan, que la mecen, que la adornan con su cariño, que siguen el paso que el maestro Cañete les marca.
Las mujeres, delante, con las velas;los hombres,detrás de la imagen de la Virgen Dolorosa, acompañan a la Madre de todos y todas y comparten el dolor de ver a un hijo camino de la cárcel, de la tortura, del triste final. El pueblo en su totalidad se une a María, la arropa, la consuela y la lleva hasta el templo de nuevo.

PROCESIÓN DEL SILENCIO, EL CRUCIFICADO

Jesús Crucificado fue donado por la familia Fernando Jiménez Moreno e Isabel Ruiz Mesa “ La Niña” a la parroquia de Guaro.
Cristo Crucificado sale de la iglesia de Guaro en silencio de muerte. El odio de la masa, la dejadez de las autoridades romanas y judías han condenado al Salvador, al Mesías, al Ungido, al Maestro, al Hijo de Dios, a muerte, muerte que das vida, muerte necesaria para obrar el misterio, para cumplir la profecía: Jesús yace en el madero.
Jesús Nazareno Rey de los judíos, pero su reino no es de este mundo, no lo entendieron o no quisieron entenderlo porque no les convenía. INRI, símbolo de dolor, de abnegación.
La cruz, los clavos, la lanza, el vinagre, la burla suenan en el corazón de Jesús.La respuesta, el perdón, setenta veces siete: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.
Los hombres de Guaro, solo los hombres acompañan a Jesús. Cristo va con los hombres en silencio de dolor. De pequeña, yo veía desde mi balcón, con mi madre, a oscuras el paso del Crucificado. Hoy en día, el pueblo entero, mujeres y hombres, acompañan a sus imágenes sin distinción, pero esa era nuestra tradición.

VIERNES SANTO

PROCESIÓN DE JESÚS NAZARENO, VIRGEN DOLOROSA Y CRISTO CRUCIFICADO

Día grande de la Semana Santa de Guaro, mañana de Viernes Santo, tres imágenes, ya vistas en el Jueves Santo, recorren las calles de Guaro de nuevo, acompañadas de bandas de música, de bandas de cornetas y tambores, de legionarios de Coín, que marcan el paso e interpretan el himno nacional en la Plaza, lugar de encuentro de las tres imágenes: Cautivo Nazareno, Crucificado y Madre Dolorosa.
Los hombres de trono, al toque de la corneta, elevan a pulso a las tres imágenes, las mecen, las acercan a María, las ofrecen a su pueblo, a sus cofrades, al cielo de Guaro, día grande de pasión, de dolor y de acompañamiento: todo el pueblo en la Plaza, todo el dolor en los corazones de los guareños y guareñas.
La mañana del Viernes Santo es el dolor de Guaro.
Los viernes santo eran días de recogimiento total, no había cine, a no ser que fuera religioso, “La túnica sagrada”, por ejemplo. Los niños y niñas no podíamos jugar en la calle ni alborotar.
La comida era fija: potaje de garbanzos, bacalao frito o en tortilla y arroz con leche, nadie trabajaba en el campo, para algunos hombres era el único día en el año que no trabajaban. El tiempo lo ha cambiado todo.

SERMÓN DE LAS SIETE PALABRAS

Momento previo a la salida del Sepulcro, rememoramos qué ocurrió en el Gólgota de nuestra parroquia con el sermón de las siete palabras, palabras finales de Cristo antes de expirar:

1)PADRE, PERDÓNALOS PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN”  (Lc 23,34)
2)YO TE ASEGURO: HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO” (Lc 23,43)
3)MUJER, AHÍ TIENES A TU HIJO. HIJO, AHÍ TIENES A TU MADRE”  (Jn 19,26)
4)“DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?” (Mt 27,36)
5)¡TENGO SED!” (Jn 19,28)
6)TODO ESTÁ CUMPLIDO”  (Jn 19,30)
7)PADRE, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU”  (Lc 23,46)

PROCESIÓN DEL SEPULCRO

Jesús ha bajado de la cruz, el descendimiento, la acogida de la Madre Dolorosa, la Piedad. ¡Cuánta tristeza para una madre!
El sepulcro de José de Arimatea es ofrecido a María para Jesús, el acompañamiento de María Magdalena, de Juan, su discípulo, de Nicodemo y José. Todo se acaba y todo empieza: descenderá a los Infiernos, pero ascenderá a los Cielos. Se cumplirá la profecía.

El Sepulcro es una donación de la Hermandad de Labradores, hoy en día no existe tal institución. Esta es una donación de un grupo de parroquianos agricultores que quieren recordar a Jesús en su momento final humano. El féretro nuevo fue donado por Juan “Coscón” y Anita Ruiz.

Es una procesión de gran recogimiento que sigue el recorrido oficial con profundo silencio y dolor, es Cristo muerto, es el sufrimiento de una madre y unos amigos y amigas de Jesús, es el miedo de los que temen seguir el mismo camino y niegan a Jesús, aunque luego sean la cabeza de la Iglesia:” Sobre esta piedra edificaré mi iglesia”.
La música se limita a un tambor que marca el paso a los hombres de trono.

PROCESIÓN DE LA SOLEDAD

Dolor profundo de madre que asiste al sacrificio de su hijo. Los humanos no estamos hechos para enterrar a un hijo, no es ley natural, María sufre en su corazón, atravesado de clavos, de espinas de lanzadas, de agonía, todo lo que sufre su hijo, más el dolor de madre que queda sola, viuda, sin hijos y ahí está Jesús convirtiéndola en madre de todos los cristianos en la tercera palabra: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Hijo, ahí tienes a tu madre, a tu nuevo hijo y a los venideros que serán todos los cristianos empezando por Juan y llegando a todos nosotros.
María sale de su templo de luto riguroso, con silencio acompañante, con mujeres, delante y hombres,detrás, que cubren su cuerpo, con tambor ronco, con penitentes que rezan a su Madre por alguna promesa o alguna petición, penitentes cegados o descalzos, almas tristes que se consuelan con la Madre, que es quien pueda dar el mayor consuelo,el consuelo de la Madre de Jesús.
El recorrido oficial acerca a la Madre a todo el pueblo, al que acompaña o al que espera en la puerta del antiguo molino de la Sociedad, hoy Plaza de Al-Ándalus. Al que espera en la albarrada de la Plaza, al que, subido en un balcón, quiere ver a la Madre de cerca, casi para tocarla.
Madre Dolorosa entra en su templo con la compaña de su pueblo, del pueblo de Guaro, que la tiene como protectora y que nunca la dejará sola.


SABADO SANTO

Silencio, el sagrario vacío,
el Señor muerto,
dolor en el corazón,
Silencio, silencio...

Por la noche,la vigilia pascual, que termina con la liturgia eucarística:
1.º) Celebración del fuego nuevo.
2.º) Liturgia de la palabra.
 3.º) Liturgia bautismal con la renovación de las promesas del bautismo.

PROCESIÓN DEL RESUCITADO DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Después de la muerte, la resurrección.
Repique de campanas, misa solemne de resurrección.
La resurrección de Jesús es el momento culminante de la Semana Santa, es el triunfo de Jesús sobre la muerte, es el acto de fe más importante de toda nuestra creencia.
La imagen de Cristo resucitado es reciente, es una donación de Francisco Puga Fernández (q.e.p.d.) y Ana Moya (Anichi).
Antes de disponer de esta imagen , salía la Virgen con un manto blanco y El Corazón de Jesús.
El recorrido sigue el curso normal hasta la Plaza de Al-Ándalus, antiguo molino de la Sociedad y ,a partir de ahí,sube a San Antón o calle Ermita, hasta llegar a la entrada del camino de Sotornil, donde existía una peana con un cruz que marcaba el fin del vía crucis. Luego, desciende y sube por Avenida de Andalucía hasta volver al recorrido oficial.
La banda de Aviación solía acompañar, gracias a la intervención del comandante de Aviación, Juan Lara “el Saberes”. Otros años, hemos contado con la banda de Yunquera, de Álora,de Almogía, entre otras. La procesión adquiere un esplendor especial :
Es el día grande del cristiano, es día de reunión familiar, el de contemplar el triunfo de Jesús sobre la Muerte. Es la esperanza del cristiano y el misterio más importante de la fe católica.
Jesús ha resucitado en Guaro, Aleluya, Aleluya.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
Amén.








sábado, 2 de septiembre de 2017





PREGÓN DE FERIA DE GUARO 2017
ISABEL RUEDA VIDALES
“Beli de Juan Rueda”




¡Buenas noches!
Con el permiso de las autoridades, señor alcalde, quiero agradecer a todos/as los trabajadores/as del Ayuntamiento por su labor y a la Comisión de Festejos por delegarme el honor de dar el pregón de las Fiestas Patronales de Guaro 2017 y  a todos ustedes, amigos y familiares,vuestra presencia aquí esta noche.
Mis abuelos fueron:
Por parte paterna:  Ana Najarro Ocón y Juan Rueda Santaella
Por parte materna: Isabel Moreno Lara y Juan Vidales Mancilla
Es muy importante para mí el aclarar este punto.

Pues, aquí estamos.
Los que tenemos que estar, aunque no los podamos ver, estamos todos.

Yo me crie aquí al lado, en la casa donde Andrés “el Ditero” y su esposa, Encarna, tenían la tienda. Después viví en la casa de mi abuela Najarro, en la fuente de San Isidro, desde donde el coro rociero de su hermandad lo acompañaba todos los años en romería.
Actualmente, vivo en calle Granada, aunque paso largas temporadas en Fuerteventura, aquella bendita tierra.
Todos me conocen desde la niñez trabajando. Ahora toca estudiar y por más cultura que se quiera destruir, hay un patrimonio ético que sobrevivirá transmitiéndose de padres a hijos a fin de hacerle cosquillas al Universo para que sacuda la soberbia y no desear vivir en palacios, sino en pronombres.

Me contaba mi madre que, en el asedio a la población de Guaro, mientras que todos los viejos, mujeres y niños corrían hacia la Sierra para salvar la vida, ella, recién nacida, estaba en su cuna solita. Y su madre y su abuela, la una por la otra, pensando que habían cogido a la niña y la niña sola bajo el asedio. Mi mamá Isabel corrió cruzando todo aquel odio que explotaba por todas partes y rescató a la niña:aquel día, nacimos todos los guareños.
Después de aquello, unos se quedaron porque no tenían más remedio y otros se fueron porque no querían matar.
Este pueblo tuvo el valor y el acierto de cerrar casi todas sus heridas arrimando el hombro para prosperar. Unos, desde Suiza, Francia, Alemania…Otros, abriendo escuelas y sembrando conocimientos. Otros, guardando las armas y dándole paso a los nuevos tiempos. Los más jóvenes, enseñando hostelería en la Costa del Sol.
Poquito a poco, nos hemos recuperado y ahora vivimos todos juntos sin rencor, como dice la letra de la rumbita del coro de La Biznaga de Guaro.
Y, tomando como ejemplo a las tres culturas, que se homenajea todos los años en septiembre durante el Festival de La Luna Mora de Guaro, todo aquel que la viene a honrar a esta tierra, a este cachito de Málaga, es recibido con el corazón. Ese cachito que aportaba a las familias un respiro, un sustento, que, añadiéndole el trabajo, los meses de verano, en la Costa del Sol, permite abrirse paso a los años venideros.
Ese cachito que, todavía, no hemos destrozado del todo, es al que tenemos que mimar. Ese es el que volverá a sacarnos de los desvaríos de unos y otros. Eso sí: el que no tenga escritura que se la haga.

Este año, el homenaje es para esta bendita tierra. Tengo un corazón tan agradecido que no cabe quejarme, todo lo contrario: aquí están mis mayores y se crían mis nuevos genes.
Amar y proteger esta tierra es un derecho de todos. Aquí está la Savia que nutre a las nuevas generaciones y la raíz de los verdaderos héroes de esta época, los que están aguantando el chaparrón de mentiras y el espoleo de derechos.
Protegerla creando una barrera natural; explotando nuestros conocimientos; siendo maestros de nuestro oficio y virtuosos en nuestro arte; defendiéndonos, con nuestras tradiciones, del desprecio ajeno de quienes intentan, una y otra vez, desvalorizar la idiosincrasia de esta tierra, eso sí, sin estereotipos (cada uno cuenta).
Si vendéis, que sea a la familia, al vecino; este cachito hay que conservarlo para estos ojos azules, marrones… que van llegando y que tienen todo el derecho del mundo:
 al olor de su sierra, a saber cómo se hace un gazpachuelo, a oír las hojas secas del almendro a su paso, a saber cómo se canta y se baila una malagueña y al porqué hay dieciséis enterrados juntos.
Cómo le explicamos a las nuevas generaciones que había peces en el río, que la lluvia, cuando mojaba la tierra, desprendía olor a milagro, a vida, y a que el Sol bautizaba a todos los hijos del Universo sin distinción de raza, credo…
Y que nada en este mundo existiría sin la unidad fundamental de la vida: el amor de una madre.
Aunque Europa tiene planes propios para España y, concretamente, El Sur, tenemos el deber de apoyar a las nuevas generaciones para que no las arrinconen en un par de bloques de pisos en nombre del progreso.
Este Paraíso ya tiene su Adán y su Eva por derecho de nacimiento; los que se cuelan tocan llamarse Caín y Abel.

LA FERIA

            Una y otra vez hacía sonar en mi muñeca las pulseritas de colores mientras mi madre intentaba hacerme un nudo en la camisa de diminutas flores y volantes, que atada muy por encima del pantaloncito negro, dejaba la barriguita al aire. Por fin, consiguieron hacerme la foto. Pero, todavía, quedaba una dificilísima e importantísima tarea antes de salir hacia la feria: ¡a ver quién conseguía que me bebiera el vaso de leche!

            Yo trepaba por la reja de la gran ventana abierta que daba a la calle principal. Mi madre, después de haber agotado todas las amenazas posibles, gritó: ¡Si no te bebes la leche llamo a Pilili! Casualmente Pilili se asomó por la ventana. Yo me bebí la leche de un tirón, la vomité y me eché a llorar. Me daba tanto miedo ese hombre...

            Pilili padecía una rara enfermedad. Andaba con las manos y en cuclillas. Estaba tan delgado que solo se veían huesos plegados. El rostro era muy oscuro y serio. En la iglesia de Guaro, San Miguel Arcángel, tiene una imagen del demonio bajo sus pies que es idéntico a Pilili. Todos los niños le teníamos miedo. Pedía limosna con un platito marrón, como los que tienen los bares para cobrar. La gente era muy generosa con las limosnas. En todas las ferias, se sentaba junto a mi fachada. Cuando fui creciendo, le cogí un cariño especial, pero a la vez...

            Justo, frente al otro lado de la calle, Juana de León y sus hijos, que lo estaban viendo todo desde su caseta de turrón, me llamaban y me enseñaban las pirulinas de azúcar y colores. Yo salí disparada de mi casa y me cobijé con ellos. Entre turrones y peladillas crecimos juntos, una feria tras otra. El llanto se me pasaba con sus arrumacos y empezaba a ser consciente de las luces y banderitas que vestían mi calle. Era un fluir de gente muy guapa, iban y venían de la plaza. La alegría lo inundaba todo. Los niños con sus impecables trajes de flamenco, compraban piñones, trocitos de coco, garrapiñadas... Aquella caseta de turrón olía de una forma muy especial.

            El marido de Juana tostaba los “manises” y el puesto de perritos calientes de al lado tenía una parrilla donde el dueño, con mucha sabiduría, de vez en cuando le echaba un puñado de hierbas aromáticas y especias, que al contacto con el calor emanaban un olor especial envolviendo toda la calle. Nadie se resistía a comer algo allí. Aunque su mayor triunfo eran los bocadillos de jamón. Hay quien dice que nunca se vio a nadie capaz de sacarle tantas lonchas a una pata como él.

            Después de convencerme con un montón de promesas bonitas, mis padres me llevaban de la mano a la feria por la calle más bonita del mundo. Parecía una alfombra de vestidos de lunares, flores en el pelo y sombreros de ala ancha. Hicimos un alto en el kiosko de Margarita, donde tanto me gustaba jugar con Francis y Ana, sus dos hijos. Ella charlaba sonriente con mis padres, mientras yo intentaba coger un gorro de legionario de papel del puesto ambulante que estaba al lado. Mi madre, siempre pendiente, salvaba la situación. Entre saludos y besos de familiares y vecinos, nos dirigíamos a la plaza esquivando chiquillos que corrían hacia el otro lado donde los cochecitos, las sillitas locas y la noria los esperaban.

            El balanceo de los cartuchos de “manises”, que Mascanueces, muy sonriente, ofrecía en su canasto de mimbre, daba paso ante mí a una cúpula de miles de colores cimbreantes con las luces y la brisa. Salí corriendo hacia donde estaban los niños jugando alrededor del escenario. Saltábamos intentando coger una de las banderitas que lo decoraban. Entre los deditos de los pies, me cosquilleaban las serpentinas de colores, que mis sandalias doradas iban alborotando por la plaza engalanada para la feria. Al toque de la guitarra, todos los presentes guardaban silencio, menos los chiquillos, que alborotábamos bailando eufóricos de alegría. Mi padre reunió a la familia en una de las mesillas de la plaza, que mi tito Najarro tenía en la puerta del bar, y recuerdo que pedía un montón de cosas que yo no conocía: almendritas fritas, gambas a la plancha, zumo con burbujas... La Mirinda de naranja era la estrella. Apareció el camarero con esa chaquetilla tan blanca, el bolsillo izquierdo del pecho rebosante de pajitas de colores y una reluciente bandeja repleta de botellas naranjas y limón. Creo que ese día decidí la profesión que he tenido durante treinta y seis años.

            De vuelta al juego, hacíamos montoncitos con la serpentina. Mientras la gente aplaudía, yo miraba de vez en cuando hacia aquel escenario tan alto. Las luces se quedaron fijas, pero los farolillos y las banderitas seguían el juego de la brisa. Allí, en una silla verde de enea, una mujer de riguroso vestido negro con unas gafas oscuras, bebía el “quejío” que emanaba de una guitarra. El sonido de las notas me atrapó, captó toda mi atención. Dejé de jugar, algo me embriagaba. Miré hacia el escenario y, aunque no me cuadraba aquella figura tan lúgubre que me daba hasta miedo, fijé la vista en aquel espectáculo, mientras los demás chiquillos gritaban y corrían. Me llamaban y yo “embobá”.

            La cantaora se sentó al filo de la silla, le dijo algo al guitarrista, y al encenderse el foco para alumbrar a la pareja, aquellos artistas deslumbraron con el brillo de la guitarra y los colores de las flores pintadas en el respaldo de la silla de enea.
"En los campos de mi Andalucía..." empezó a cantar, y con la palma abierta a una de sus manos la paseó delante de su rostro hacia el cielo con un gesto elegante, dándole permiso a la voz para que tejiera cantando las leyendas de aquella fértil tierra.

            Allí estaba yo, frente al escenario, con una manita en la cintura y mi lazo de papel de seda en la cabeza. Solo miré hacia atrás una vez y vi cómo mis padres sonreían de satisfacción al ver que el cante flamenco entró aquella noche en mis venas. Con los años supe que aquella mujer era La Niña de la Puebla cantando "Los Campanilleros".


Seis añitos tenía yo, y cada vez que vuelvo a escucharlo me estremezco como aquella mágica vez. Nunca más volví a beber leche.

¡Viva Guaro!
¡Viva san Sebastián!
¡Viva la Feria de Guaro!